Un estudio efectuado por varias universidades de Estados Unidos, presentado la noche del miércoles, asegura que consumir borojó reduce el riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer.
Según el informe publicado por la revista “Health Advances”, el fruto contiene una sustancia llamada (en inglés) “sesquiterpelantond”, que inhibe el crecimiento celular de tumores malignos en el cuerpo humano.
El fruto, que se cultiva ampliamente en Colombia y Panamá, también posee el nivel de fósforo más elevado que contenga cualquier otro tipo de fruta. Por esto, dice el estudio, tiene otras propiedades medicinales notables como ser cicatrizante de heridas y tónico del sistema visceral.
Carlos Amador, quien se dedica a la elaboración de productos derivados del borojó y es un estudioso del fruto, explica que tomarlo diariamente puede generar múltiples beneficios para la salud.
El homeópata Leonardo López concuerda con la opinión y explica que uno de los efectos positivos que resultan del consumo de borojó “es que ayuda a disminuir la glucosa en el organismo. Esto se da por la alta concentración de fructosa, un componente que a su vez tiene el nivel glicémico bajo”.
Consumir el fruto, según el especialista, ayuda a mantener la curva insulímica estable por un largo período de tiempo.
Otro beneficio mencionado es el control de la presión arterial, resultado que es posible por el alto contenido de potasio del fruto.
Otro de los beneficios que destaca el informe es el alto valor nutritivo ya que en combinación con otros elementos, como la leche, aumenta su valor proteínico.
“Una libra de pulpa de borojó, con relación a los aminoácidos esenciales, equivale a tres libras de carne”, afirma el estudio médico.
Pero el fruto no es recomendado para todas las personas. El mismo componente que lo convierte en un controlador de la presión arterial -el potasio- lo hace dañino para quienes sufren de problemas renales, advierte López.
En Guayaquil el borojó es consumido en batidos con leche y otras frutas; en Colombia se producen jaleas y mermeladas.
Amador comenta que está comprobado que por la gran concentración de complejo B y vitamina C que posee el producto de origen natural, se ha convertido en un alimento altamente nutritivo, capaz de combatir el estrés.
“En Colombia es consumido por mujeres embarazadas y las beneficia tremendamente. Eso debería replicarse en Ecuador”, comentó. (LIE)