Por un lado estaba la alegría de culminar una nueva etapa académica; y por otro la tristeza de dejar el plantel en el que vivieron muchas experiencias y a los amigos con los cuales compartieron gratos momentos.
Eso fue lo que experimentaron el viernes pasado, los bachilleres de la XXIII promoción del colegio masculino Espíritu Santo, durante la ceremonia de graduación que se realizó en el Centro de Convenciones Simón Bolívar.
El acto comenzó con la intervención de Geoconda de Aguilar, rectora del plantel, quien en su discurso indicó a los graduando que “su formación académica no termina aquí, apenas es el comienzo”, como una forma de enrumbarlos hacia la capacitación constante para que sean ciudadanos capaces de colaborar con el desarrollo y progreso del país.
Dentro del salón se elevó una tarima. En medio de ella se colocó la mesa directiva y a sus lados los nuevos bachilleres de la República.
Padres, familiares y amigos de los estudiantes se colocaron frente a los directivos, desde donde aplaudieron cada punto del orden del día.
Tras el discurso de la rectora, intervino el menor César Parrero, alumno de sexto año de educación básica.
“Saber que se puede, creer que se puede, quitarse los miedos, sacarlos afuera”, eran algunas de las frases de la canción Color esperanza que dedicó a sus compañeros, en medio de la ovación de los presentes.
Inmediatamente los jóvenes se pusieron de pie para el juramento colectivo, donde con “el sí juramos” se comprometieron a poner sus conocimientos al servicio de la Patria y al seguirse superándose para ser mejores ciudadanos.
Al tomarle la promesa de rigor, Joaquín Martínez Amador, rector general del Espíritu Santo, les deseó éxitos en sus vidas y los exhortó a que no olviden los conocimientos y valores que sus maestros le han impartido en el transcurso de su formación educativa.
Llegó entonces la hora de entregar los diplomas a cada alumno. Los padres miraban contentos a sus hijos. Unos aplaudían más que otros. Cada bachiller tenía su barra propia.
De pronto se escuchó una voz que decía: “Anda, tómale la foto a tu hermano recibiendo el diploma”. Era Jaime Arévalo Bravo quien desde la tercera fila le pedía a su hija que plasme en una foto los momentos más importantes de su hijo, que lleva su mismo nombre.
Medio en serio y medio en broma le comentaba a su esposa, Rosalía Morán, “nada de matrimonio, nada de casarse, a estudiar”, refiriéndose al futuro de Jaime Ignacio.
Ellos se encontraban muy felices y orgullosos de su hijo, que se graduó en la especialización de Químico Biológico.
El año pasado, su hija Valeria se había graduado en la misma especialización y ahora estudia Medicina.
Después de un momento, nuevamente le ordenó a su hija que fuera a tomar otra foto, esta vez a su primo quien también se estaba graduando en la misma especialización.
Delante de ellos se encontraban los padres de su sobrino Alexander Sánchez Arévalo. Ellos también aplaudían, pues su hijo había recibido el diploma de fidelidad por haber estudiado en la institución desde el jardín Garabatos hasta llegar al Espíritu Santo.
Luego de los diplomas se entregó la medalla al mejor Bachiller: Marco Faytong Haro, de la especialización de Administración. “El que no vive para servir, no sirve para vivir”, expresó el joven en su discurso de agradecimiento.
Al culminar la ceremonia, después de dos horas, los jóvenes lanzaron sus birretes al aire y saltaron de alegría.
Los padres aplaudían y acudían ansiosos a abrazar a sus hijos. Al salir del salón, Jaime (hijo) dijo tener sentimientos opuestos. Estaba contento por haberse graduado, pero al mismo tiempo estaba triste porque iba a dejar de ver a sus amigos, quienes iban a tomar caminos diferentes.
Él piensa estudiar Medicina en la Universidad Católica.
“Tengo mucha esperanza en ti, felicidades”, le dijo su padre mientras le daba un abrazo.
Después de las felicitaciones, la familia Arévalo dijo que iban a cenar y celebrar a sus dos nuevos graduados.
Mientras ellos salían, otras decenas de padres ingresaban para presenciar la graduación de las alumnas del femenino Espíritu Santo. El plantel también tuvo doble festejo. (NTB)