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La difícil tarea de obtener un permiso

A los pequeños locales les cuesta cumplir las exigencias de las autoridades. Algunos optan por laborar a escondidas o cerrar.

06 feb 2018 / 00:00

El local es limpio, ordenado. Dista mucho de aquellas vulcanizadoras sucias de hollín. Localizado en los bajos de un inmueble de la ciudadela Las Orquídeas, el local cuenta con equipos nuevos, entre los que destaca una moderna plancha para reparar llantas. Pero su dueño Lenín Alcívar luce preocupado. Tres meses después de haber abierto, aún no logra el permiso para operar.

“Al querer tramitar la tasa de habilitación municipal, encontramos que el servicio está bloqueado en la página web del Municipio”, cuenta Alcívar, quien teme una posible sanción contra su pequeño negocio.

Las clausuras que vienen ejecutando el Municipio y el Cuerpo de Bomberos por falta de los permisos de operación, aún no llegan a esta ciudadela del norte de Guayaquil. Pero allí hay emprendedores que al concluir sus jornadas temen hallar al día siguiente sus locales “sellados”.

En las antípodas de la ciudad, estos sellos color rojo y blanco son visibles en las puertas de tiendas, talleres, restaurantes y otra clase de negocios que no trabajaban en regla. Uno de ellos es la ebanistería de Heráclito Franco, ubicada en el Suburbio Oeste. El local está en los bajos de su casa, y fue clausurado a inicios de 2017, ya que la actividad no está acorde con el catastro del predio. Entonces inició los trámites respectivos, sin imaginar que estos le traerían grandes pérdidas de tiempo y dinero.

Contrató dos arquitectos para que lo ayuden en el “papeleo” y los planos para cambiar el uso del suelo de residencial a comercial. Allí se enteró que además debía tener el permiso de funcionamiento del Cuerpo de Bomberos. Lo solicitó y, tras la inspección que hizo esta institución al taller, le instaron a colocar un sistema hidráulico contra incendios, que incluye una cisterna, una red de distribución de agua y el sistema de bombeo y bocas de incendio.

“Al cotizar estos equipos mi padre casi se desmaya. La inversión supera los $ 35.000 y el taller es de dos operarios, hoy sin trabajo porque está cerrado”, relata un hijo de Franco.

El consultorio veterinario de Ángel Córdova (Portete y la 35) vive el mismo drama. Está en su casa de 3 pisos, que además tiene un local de recepciones. En los 450 m2 de construcción él instaló señalética y extintores. Al solicitar el permiso de los Bomberos, lo que recibió fue un sello de “local prevenido” con una posible clausura, si no instala casi los mismos equipos que le exigen a Franco.

“Voy cada mes al Municipio a firmar un acta para obtener un permiso temporal y poder trabajar mientras consigo los definitivos, ya no me lo quieren dar”, cuenta el veterinario.

Al no poder cumplir estas exigencias, algunos emprendedores trabajan en la clandestinidad, pues no pueden romper los sellos. Otros convierten sus locales en vivienda de alquiler o se han cambiado a actividades que exijan requisitos más fáciles de cumplir. También hay quienes, como Franco, han decidido poner fin a su actividad comercial.

La Dirección de Urbanismo y Ordenamiento Territorial (DUOT) dijo a EXPRESO que ellos emiten certificados de uso de suelo y que dentro de lo que establece la Ordenanza de Tasa de Habilitación, para la emisión de estos permisos “se debe cumplir con autorizaciones del Cuerpo de Bomberos”.

La entidad aludida negó conocer de quejas de pequeños negocios “en vista de que los sistemas hidráulicos se exigen a establecimientos fabriles, de concentración de público, de edificaciones de más de 4 pisos o que alberguen más de 25 personas, o edificaciones de uso exclusivo de vivienda que tengan más de 500 m2...”.

José Núñez, asesor de la DUOT, acepta que existe frustración en los emprendedores, pero también en quienes deben emitir los permisos. Este arquitecto atribuye el lío a una norma aprobada en 2009 (Reglamento de Prevención, Mitigación y Protección Contra Incendios) para ser aplicada en todo el país, “y frente a ello el mismo Cuerpo de Bomberos de Guayaquil se queja de que es un asunto difícil de cumplir para, justamente, los medianos y pequeños”.

Las autoridades resaltan que la intención de esta norma es lograr una mayor protección y seguridad para los locales y sus clientes. Poder cumplirlas o no ya es cosa de cada interesado.

Respuestas

‘La gente es un poco descuidada’

En el último Censo Económico (INEC 2010), Guayaquil tenía 87.206 establecimientos comerciales. La urbe creció pero extrañamente en 2017 solo se tramitaron unas 40.000 renovaciones de tasas de habilitación municipal, y unas 9.000 tasas nuevas, es decir, habría unos 50.000 locales en regla ¿y el resto? “La gente es a veces algo descuidada”, dijo Efrén Baquerizo, director municipal de Vía Pública, entidad que emite los permisos. “Hay quienes no renuevan permisos y quienes cierran sus negocios pero no nos notifican”.

Las cifras

50.000 establecimientos aproximadamente trabajan en regla en Guayaquil. Una cantidad similar estaría al margen de la ley

9.000 tasas de habilitación nuevas emite el Municipio de Guayaquil en promedio cada año.

40.000 renovaciones de tasas de habilitación emite en promedio el Municipio anualmente en todo el cantón.

A LA CARTA