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Los hombres de campo quieren ser abogados

La arquitectura y la administración de empresas son carreras que desean cursar. La juventud del agro migra y preocupa.

21 abr 2017 / 00:00

La urbanización de la educación rural es una de las causas de la despoblación de jóvenes en el campo. Lo es también el bajo rendimiento y rentabilidad de los cultivos, la falta de oportunidades y de tierra suficiente para sembrar.

Este es un tema recurrente de discusión que cada vez encuentra nuevas aristas. Varias de ellas fueron analizadas ayer en la primera reunión del Grupo Diálogo Rural, auspiciado por el Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp), que convocó en Guayaquil a jóvenes, expertos, analistas, educadores, consultores, agricultores.

Los resultados del estudio ‘Bases para una propuesta de reforma a la educación rural’ los presentó Mauricio Peña. Y los datos son contundentes: ni los profesores, ni los estudiantes, ni los padres creen que el método de educación del campo (que no difiere del urbano) sea la prioridad de ese conglomerado humano: el 45 % considera que son los profesores, el 25 % la información, el 15 % los materiales didácticos, el 10 % la infraestructura. Apenas el 5 % estima que el método debe ser la prioridad. Y el problema es ese: “extraer al niño de su ambiente natural para encerrarlo en un aula”, dice Peña.

Aulas que, con las escuelas y colegios del nuevo milenio, están más alejadas del entorno. “Hay una estandarización de la educación, cuando tiene que ser diferenciada”, es decir adaptada a la realidad rural.

Eso ha hecho también que el 18 % de los encuestados quiera ser administrador de empresas, el 28 % abogado, el 25 % arquitecto, el 5 % médico. Porque los padres no quieren que sufran como ellos, o que se les siga pagando muy poco frente al gran esfuerzo físico que demandan las labores agrícolas.

Anastasio Gallego, de la Universidad Santa María, no cree que las aspiraciones de la gente del campo a vivir en la ciudad sean del todo negativas. “Hay que buscar que la gente de la ciudad se interese por el campo”, reflexiona.

En la misma línea, Juan González, de Apcsa (Asociación de la Industria de Protección de Cultivos y Salud Animal), considera que hay que pensar en cómo la gente de la ciudad, que vivió en el campo, vuelve para invertir.

Christian Hernández, del Consejo Provincial de Esmeraldas, deja datos alarmantes: nos estamos quedando sin jóvenes rurales porque han sido tentados por la droga.

A LA CARTA