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Las provisiones para jubilación patronal y desahucio preocupan a las empresas

Hay confusión sobre el método de cálculo a aplicar en los balances.

21 mar 2017 / 00:00

    Faltan nueve días laborables para que termine el plazo en el que las empresas deben presentar sus estados financieros ante la Superintendencia de Compañías y este año, a las compañías les asalta una duda: ¿cómo deben calcular las provisiones (reservas) que deben acumular para el eventual y futuro pago de jubilaciones patronales y desahucios a sus empleados?

    La duda nace de la confusión que ha generado un cambio en la norma internacional (NIC) 19, modificada en 2014 que deberá reflejarse en los balances de 2016, es decir, en los que se presentan hasta el 31 de marzo.

    El director jurídico de la Cámara de Industrias de Pichincha, Xavier Sisa, explica el porqué de la preocupación: dependiendo de cómo se interprete la norma, las empresas deberán aplicar una tasa más alta o más baja a la hora de calcular esas reservas y, dado que la Superintendencia de Compañías no ha resuelto la cuestión con una postura definitiva, a las empresas les urge definir qué tasa aplicar. Porque ello tendrá un impacto en su patrimonio. En función de la tasa, tendrán que ampliar las provisiones y de ser ese el caso, ese aumento cargará al patrimonio de las empresas. La Cámara de Industrias de Pichincha estima que están en juego $ 645 millones de las empresas grandes. Las pequeñas y medianas están excluidas de esta novedad, porque se rigen por sus propias normas internacionales.

    La ambigüedad del asunto también repercutirá si las empresas aplican una tasa que no corresponde, ya que los auditores y la Superintendencia podrían hacer observaciones a sus balances y eso afecta a su imagen de cara a los inversores.

    Norma internacional

    La Norma Internacional de Contabilidad (NIC) 19, referente a los beneficios de los empleados, fue modificada en 2014 y su cambio debe regir desde 2016. El cambio que ha generado tanta confusión procede de una sola palabra: se ha cambiado “países” por “monedas”. Donde antes decía “en países donde no exista un mercado amplio para estos títulos, se utilizará el rendimiento (al final del período sobre el que se informa) de los bonos emitidos por el Gobierno denominados en esta moneda”, ahora pone “en monedas para las cuales no exista un mercado amplio para estos títulos, se utilizará el rendimiento (al final del período sobre el que se informa) de los bonos emitidos por el Gobierno denominados en esta moneda”. Este ligero cambio ha provocado las dudas sobre si debe seguir aplicándose la tasa de los bonos del Gobierno, la de los rendimientos de los bonos corporativos de alta calidad o la del bono corporativo de Estados Unidos. Un tecnicismo que tiene a las empresas preocupadas.

    Los datos

    Las tres interpretaciones:

    Tasa del mercado corporativo de alta calidad

    Equivale al 8 % y hace que la provisión sea más baja.

    Tasa corporativa de Estados Unidos.

    Al 4 %. Hace que las provisiones deban aumentar.

    Tasa de emisión de bonos del Estado.

    Entre el 7 y el 10 %. La que se aplicaba hasta ahora.

    A LA CARTA