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Hay café de élite, pero hace falta capital

La producción de arábigo y robusta tiene buenas perspectivas

03 mar 2017 / 00:00

El gran problema que enfrenta la caficultura ecuatoriana es el financiamiento.

Existen investigaciones contundentes que apuntan un aumento de la productividad de las dos variedades que necesita Ecuador: arábigo y robusta.

Para empezar, son necesarias 3.300 plantas por hectárea de arábigo y cada una cuesta entre 0,60 y 0,80 dólares. “Hemos encontrado plantas de salchimor con las que hemos logrado de 25 a 30 quintales por hectárea”, señala Pablo Pinargote, gerente de la Asociación Nacional de Exportadores de Café (Anecafé), con sede en Manta (Manabí)-.

Anecafé tiene un centro experimental en Jipijapa, donde hasta hace dos décadas el auge del café hizo florecer negocios, pero que debido a la caída de precios internacionales los caficultores talaron las plantas. Allí el gremio produce 10.000 plantas al año que regala a productores, para que estos constaten los buenos rendimientos e incentiven al resto a hacerlo.

La exportación de café en grano (arábigo, básicamente) ha caído un 86 % en los últimos cinco años. El robusta, que es la variedad que usa la industria, no despega por la falta de capital de trabajo, pese que a hay clones de alto rendimiento.

“Con lo que estamos viendo en el campo vamos a llegar a 100 sacos por hectárea con grano de excelente calidad”, señala Rubén Corral, técnico de Dublinsa, quien ha logrado llevar sus plantas de robusta a las tierras de comuneros de la península de Santa Elena, tras años de investigación.

A partir del segundo año los agricultores de café robusta logran 20 quintales, a partir del tercero, 60, lo cual hace rentable el cultivo.

Una empresa importante que tiene 30 hectáreas en producción hará 15 más; la hacienda Paova experimentó con 15 y ahora hará 30 hectáreas. “Hay confianza, pero falta plata”, dice Corral a EXPRESO.

¿El precio? El alcalde del cantón Pedro Carbo (provincia del Guayas), Ignacio Figueroa, recién cosechó y recibió 95 dólares por cada quintal. La industria se compromete a comprar las cosechas.

Con las tasas de productividad mencionadas, Ecuador podría tener cosechas suficientes para solventar la demanda industrial y exportar.

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