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El plan de vivienda nacional esperanza a la construcción

Los constructores piden al Gobierno revelar los detalles de este plan que permitiría sacar al sector de una etapa recesiva. Esperan un manejo técnico y no político

10 jul 2017 / 00:02

La construcción es un sector que aún se muestra sepultado por los escombros que les ha dejado la actual crisis: obras estancadas y bajas ventas que, hasta este primer trimestre del año, les han significado 21 meses consecutivos de cifras en rojo. Una recesión de la que, según dicen empresarios, podrían llegar a salir con la ayuda del Plan de Vivienda que impulsa el Gobierno. Ese será un pilar que los levante, aunque no el único.

El proyecto de crear 320.000 casas (191.000 de ellas se entregarían sin costo) llena de expectativa al sector, que de enero a marzo de este año vio retroceder nuevamente su participación en el PIB, con una caída del 7,3 %. Sin embargo, sostienen que este es un plan del que aún esperan concreción y un espacio para incluir sus opiniones.

Este plan, que se prevé puede llegar a implicar una inversión de hasta $ 15.000 millones, requiere de alguien que lo financie y de quienes lo lleven a cabo. Por ello, señalan los constructores, hay que partir por reanimar el mercado. “A las empresas hay que estimularlas para que se animen realmente a hacer obra pública”, sostiene José Macchiavello, presidente ejecutivo de Etinar, quien habla del retroceso que ha vivido el sector desde el 2015, a raíz de la recesión económica y los efectos que provocó en el mercado la Ley de Plusvalía, que grava las ganancias extraordinarias de las ventas con una tasa del 75 %.

Esto, dice, los ha obligado a aplicar una política de avance lento, para empatar el nivel de ventas con la inversión. “Si antes vendíamos 10 casas por mes, hoy vendemos 5. Entonces tenemos que estirar los plazos. No conviene construir vivienda, endeudarse y quedarse con las casas en la mano, porque hay que pagar interés a la banca”.

Esta situación, dice Enrique Pita, presidente de la Cámara de la Construcción de Guayaquil, ha hecho que otros negocios, como el de materiales de construcción, también vean bajar sus ventas en un 50 %. Para Pita, el plan del Gobierno ayudaría en gran medida a revertir esta situación. No obstante, cuestiona que el sector todavía no haya sido convocado a participar directamente en el diseño de este proyecto.

Estructurar un plan de esta naturaleza, dice, es un trabajo de relojería fina. “Los márgenes de utilidad para los contratistas generalmente son tan pequeños que cualquier situación no prevista o manejada de forma política y no técnica pone en alto riesgo el éxito de esta iniciativa”.

Pita menciona que el sector está a la espera de tener más detalles respecto a la disponibilidad de los recursos que se tendrán, los terrenos sobre los que se edificarán las casas, los procesos de contratación que se implementarán o la forma de adjudicación de las villas.

Pero aunque la propuesta es esperanzadora, tranquiliza poco. Para el presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios del Ecuador, Jaime Rumbea, el sector no está en condiciones de someterse a los tiempos que requiere un proceso de diálogo. Necesita cambios urgentes.

En ese sentido habla de la urgencia de solucionar las trabas municipales que han represado la entrega de viviendas. “Solo en Quito hay $ 1.000 millones en inversión represados en proyectos inmobiliarios por burocracia municipal. En el caso de los proyectos más nuevos, tres años. En el caso de proyectos más viejos, cinco años”.

Otro pedido del sector está relacionado con derogar la Ley de Plusvalía, cuyo alto cobro en tributos sigue desincentivando la venta de casas de segunda mano y el arribo de nuevas inversiones. Esto ayudaría, consideran, a reactivar la actividad del otro 50 % del mercado, donde se mueve la empresa privada.

Según una encuesta realizada por Apive, de enero a abril de este año en el país se reservaron en promedio 1.560 casas, muy por debajo de las 6.900 que, en igual período, se consiguieron en el 2015, año en que se anunció el proyecto de la Ley de Plusvalía. Una caída que hoy también tiene restringida la entrega de créditos hipotecarios.

A LA CARTA