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La inversión extranjera cae en Latinoamérica

El motivo sería el devalúo materias primas, según Cepal.

11 ago 2017 / 00:00

La inversión extranjera directa (IED) perdió dinamismo en la región en 2016 respecto del año anterior, debido a los bajos precios de las materias primas y al lento crecimiento regional, afirmó hoy Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal.

Los flujos de IED hacia la región cayeron un 7,9 % el año pasado, con un total de 167.043 millones de dólares, según el informe “La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2017”, presentado hoy en Santiago de Chile.

En el texto, la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) consigna que la IED disminuyó en 2016 un 17 % desde su máximo alcanzado en 2011, de 206.935 millones de dólares.

“América Latina pierde dinamismo, y en esta caída observamos que recibió un 10 % de la IED global (similar a 2015), pero tuvo una baja muy importante desde 2011”, puntualizó Bárcena.

Actualmente, los flujos de IED representan el 3,6 % del Producto Interior Bruto (PIB) de la región, cuando el promedio global es de 2,5 %, lo que da cuenta de la relevancia de dichas entradas sus economías.

Bárcena expresó que en 2016 las economías desarrolladas alcanzaron un “mayor protagonismo”, llevándose un 59 % del total de la IED a nivel mundial, por el resurgimiento del “nacionalismo económico”.

Por su lado, las economías emergentes tuvieron en 2016 una participación de un 37 % en la IED global, lo que se explica por el viraje de las trasnacionales hacia los mercados que ofrecen sofisticación tecnológica y la expansión de la economía digital, que se concentran en los países desarrollados.

En ese sentido, uno de los sectores que ha mantenido su dinamismo es el mercado automotriz al diversificar su cartera de productos con un giro hacia la automatización de los vehículos, entre otras propuestas avanzadas.

“Se espera que en 2020 cerca del 75 % de la producción serán vehículos conectados y aparecerán las primeras versiones comerciales de automóviles totalmente autónomos”, precisó el informe.

La tendencia global propicia además las fusiones y adquisiciones en las economías más avanzadas, entre las que China se alza como el segundo mayor inversor después de Estados Unidos, con sus compras en ese último país y Europa, que concentran el 73 % de la IED total.

En la región, en tanto, la IED sólo creció en 9 países entre 2015 y 2016, entre los que destacan Bahamas, Panamá, Colombia, República Dominicana, Brasil y Paraguay, entre otros.

Pese a la recesión, Brasil aumentó un 5,7 % sus ingresos de IED en 2016 y se mantuvo como el principal receptor en la región, con 78.929 millones de dólares (47 % del total).

Por sectores, la IED dirigida a recursos naturales cayó desde el 18,0 % en 2010-2015 a un 13,0% en 2016, en línea con la caída de los precios de las materias primas.

En cambio, el peso de las manufacturas y los servicios aumentó hasta el 40,0 % y el 47,0 %, respectivamente.

Las nuevas inversiones se concentraron en energías renovables, telecomunicaciones y la industria automotriz.

En Chile y México creció la participación de las energías renovables debido a los anuncios de nuevos proyectos en ambos países, que concentraron en 2016 un 33 % y 32 % de los montos de IED para ese sector en la región, respectivamente.

Entre los desafíos mencionados por Bárcena, se encuentra adaptar el modelo de inversión e inserción comercial, así como replantear el patrón de especialización vigente, de recursos naturales, servicios básicos y energía.

Asimismo urge repensar la política de inversiones en conjunto con el cambio tecnológico y el desarrollo sostenible, con el foco en las ciudades inteligentes, la salud digital y la innovación, entre otros.

La secretaria ejecutiva concluyó que la IED ha sido un factor muy importante para el desarrollo de actividades exportadoras clave para el crecimiento de la región y la creación de nuevos sectores, pero las elevadas brechas de productividad y tecnología existentes “muestran que eso no ha sido suficiente”.

La Cepal proyectó para 2017 una nueva caída de los ingresos de IED, en torno al 5 %.

A LA CARTA