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Del rubor a la gloria

Real Madrid era bailado en su cancha, pero despertó y pegó con fuerza cerca del final. Ronaldo fue efectivo ante un Neymar danzarín

15 feb 2018 / 00:00

Real Madrid dio una lección de historia, de cómo se definen las fases finales de la Champions League. Esa que los millones no pueden adquirir si no están respaldados por una camiseta con peso. Y el alumno de turno fue el Paris Saint-Germain (PSG), al que derrotó 3-1 por la ida de los octavos de final.

Real Madrid, de la mano de Cristiano Ronaldo, mostró una vez más que no importa si juegas bien, si dominas o si pasas apuros; lo que inclina la balanza al final es lo que haces en los momentos críticos.

Y allí apareció Ronaldo, demostrando que es ‘The Best’, ante un Neymar que solo ha sido aspirante.

Mientras el portugués dio el salto al frente en los momentos que más lo necesitó el club merengue, anotando dos veces, Neymar vivió el partido como lleva su vida: sin preocupaciones, haciendo valer más su imagen por encima del colectivo, ofreciendo un espectáculo circense con el balón, cerca de la mitad de la cancha, pero sin desequilibrar donde pesa y fallando cuando debía ponerse serio.

Este cotejo era el golpe de mesa que necesitaba el PSG. La imagen de su técnico Unai Emery, juzgado por no tener la sabiduría en juegos difíciles, también estaba en discusión. Y si bien el cuadro francés se plantó con personalidad, tratando de imponer su juego, cometió errores puntuales que por ahora lo dejan con una tarea muy complicada para el duelo de revancha.

La apuesta del PSG fue correcta. Se paró en cancha contraria y no dejó jugar al Real Madrid. Le cortó los circuitos y aisló a Ronaldo. Mientras, al atacar utilizó a Neymar para que desequilibre a un Nacho que lucía como el punto más débil de la defensa.

Así, dominó y hasta se puso en ventaja con el gol de Adrien Rabiot. Sin embargo, le faltó creerse que podía y pagó. Aparecieron huecos en sus líneas que Emery nunca pudo parchar. Giovani Lo Celso no estuvo en su día y perdió muchos balones que dieron vida al elenco español. Sus yerros fueron cada vez más caros, hasta que cometió un penal de forma torpe sobre Kroos, que Ronaldo cambió por gol justo antes del descanso.

En el segundo tiempo, PSG retomó el control. Fueron 37 minutos de dominio constante. Pero Emery volvió a equivocarse. Sacó a Edinson Cavani para poblar la mitad de la cancha y entonces se quedó sin referente de área. Neymar siguió en lo suyo, jugando de forma individual, dando circo pero equivocándose en la habilitación.

Y así PSG desperdició una y otra vez las oportunidades para anotar, confiando en que llegaría una nueva, pero su crédito terminó. Real Madrid, de la nada, aprovechó el oxígeno que llegó con el ingreso de Marco Asensio y lanzó el peso de su camiseta y de su historia. El español desbordó por izquierda y tras un rebote apareció Ronaldo para empujar.

Con ese tanto, los blancos se animaron y sumaron un tercero gracias a Marcelo, tras pase de Asensio. Sirvió para sellar la victoria y una clase de historia que el PSG no esperaba.

LA VALENTÍA DE ZIDANE

Cuando el PSG era más peligroso y sumaba muchos hombres en ataque, el entrenador francés del Real Madrid renunció a sumar defensas para tapar los huecos y en su lugar realizó dos cambios ofensivos. Lucas Vázquez y Marco Asensio le dieron otra dinámica en los últimos diez minutos y allí el Madrid consiguió los dos goles del desequilibrio.

LA RESPUESTA DE EMERY

Unai Emery volvió a quedarse en el manejo del partido. Mantuvo demasiado tiempo en cancha a Giovany Lo Celso y cuando era más peligroso decidió sacar a Edinson Cavani. Tras recibir el segundo tanto, no encontró el mecanismo para recuperar el protagonismo y sufrió un tercer gol.

A LA CARTA