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¡Qué ballet azul!

Emelec tomó de la mano a su rival y lo llevó hasta la goleada en el Capwell; quedó como el único líder al cerrar esta tercera jornada.

06 mar 2018 / 00:00

No hubo sorpresa, sí baile. Emelec cedió su salón, pero fue él quien terminó imponiendo el compás en la goleada de ayer en el Banco Pacífico Capwell.

Con el historial en contra, Guayaquil City recibía a Emelec con la intención de dar el batacazo de la fecha. Pero tan solo dos minutos bastaron para que los eléctricos den el golpe a la mesa e inclinen la cancha a su favor.

Y es que una jugada colectiva que superó los 20 pases seguidos, terminó en los pies del delantero eléctrico que vive un idilio con el gol, Brayan Angulo. Taco elegante. Movimiento que catapultó la jugada y logró que Alfredo Arias se parase a celebrar con sus compañeros en la banca y aplaudir a sus futbolistas de manera frenética.

Y ese era el comienzo del monólogo azul y plomo. Con la pelota en su poderío y el ritmo del partido en su control, Emelec danzaba a lo largo del gramado del Capwell siendo un equipo preciso en la distribución y logrando romper las murallas defensivas con pases filtrados, que en su mayoría encontraron destinatario.

Pasaban solo 15 minutos del partido y Emelec, con un gol a favor, ya había desperdiciado dos mano a mano. Y así seguía mostrando una superioridad rotunda ante su rival, que no encontraba la pelota. Solo la veía entre piernas azules.

Guayaquil City se aferró a las faltas cercanas al área o a las pelotas paradas, luego, hilvanar fútbol desde la primera línea era una utopía.

Con el 0-2 de Ayrton Preciado de penal, la historia en el Capwell se definía. Sí, antes de cumplir 20 minutos de juego.

Emelec fue amo y señor de las acciones. Pero cuando hay tal ventaja sobre el campo, el ganador tiende a relajarse y los eléctricos le cedieron el balón al City, y allí también quedó al desnudo las limitaciones del equipo de Gavilánez, que en todo el partido alertó tres veces con serio peligro el arco azul.

La poca claridad del City también se debió a la salvedad defensiva de la visita. Otra vez el trabajo de Jorge Guagua y Marlon Mejía fue impecable.

Los goles llegaron por añadidura. La idea colectiva de Arias que faltó el otro día en Bogotá, ayer se tomó clamorosamente el Capwell. El equipo de Arias recupera la memoria exigida.

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