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Ecuador y las heridas que dejan lecciones

Luego de comandar la tabla durante cinco fechas, la Tri se fue en picada. La Copa América es una oportunidad para rectificar.

Quito /
12 oct 2017 / 00:00

Haber permanecido 13 jornadas en zona de clasificación o repesca no le alcanzó a la selección ecuatoriana de fútbol, que en la recta final de la eliminatoria echó por la borda la esperanza de clasificar a su cuarto Mundial.

El 3-0 con el que doblegó a Venezuela, el 15 de noviembre de 2016 y que lo mantuvo en el tercer lugar de la tabla, fue la última alegría que la Tricolor le brindó a la afición ecuatoriana. Desde allí comenzó una caída libre que la sepultó en el antepenúltimo puesto, luego de haber perdido los 18 puntos que disputó en los seis últimos partidos, tres de ellos en el otrora fortín del estadio Atahualpa.

Los motivos del declive son:

La altura.

1. De los nueve partidos que disputó en Quito, Ecuador ganó 4 (Bolivia, Uruguay, Chile y Venezuela), empató 1 (Paraguay) y perdió 4 (Brasil, Colombia, Perú y Argentina). Obtuvo menos del 50 % de los puntos en juego, un rendimiento muy inferior al de anteriores eliminatorias. Cada vez son más las voces que aseguran que la altura dejó de ser nuestra aliada, incluso usando una base de jugadores que militan en equipos nacionales.

Malos contratos.

2. En abril del 2017, cuando aún faltaban cuatro fechas para el término de la eliminatoria, Carlos Villacís, presidente de la Ecuafútbol, aseguró que si Gustavo Quinteros le presentaba su renuncia él “la aceptaba”. Optó por mantenerlo para evitar una demanda, aunque finalmente terminó reemplazándolo. Es necesario elaborar contratos más flexibles que, en circunstancias como la sucedida con el entrenador argentino, no aten a la federación. El fallido intento de ir a Rusia 2018 duró 30 meses, con un costo de 23’324.676 dólares según el reporte de la Federación Ecuatoriana de Fútbol. Los egresos correspondieron a los salarios y premios al cuerpo técnico, incentivos económicos para los seleccionados por encuentros en las eliminatorias, programación de cotejos, movilización, hospedaje y alimentación del plantel para juegos locales e internacionales, implementos deportivos, gastos médicos, publicidad, pago del alquiler de los departamentos donde vivían los integrantes del cuerpo técnico, pólizas de seguros, impuestos y otros rubros.

Pugnas internas.

3. “Me gustaría que los periodistas (ecuatoriano) se dediquen a investigar... que investiguen qué pasó después del cambio de presidente en la FEF. Nadie tiene los huevos suficientes para hablar de lo que pasa en la FEF”. La acusación de Gustavo Quinteros reveló un secreto a voces: las pugnas internas. Villacís lo negó cuando diario EXPRESO lo entrevistó, el exseleccionador nacional no tuvo el valor para ahondar en el tema en el momento en que se le inquirió y los futbolistas se niegan a tocar el tema. La decisión de investigar siempre estuvo presente, pero ninguno de los actores se deciden a dar el baño de verdad que tanto necesita el balompié ecuatoriano.

Cambios apurados.

4. La salida de Gustavo Quinteros fue pedida por la mayoría de la opinión pública, pero la alternativa no resultó mejor. Jorge Célico llamó a varios jugadores que destacan en equipos ecuatorianos y a otros que, a su gusto, merecían vestir la tricolor. Quedaron pocos referentes y en los partidos ante Chile y Argentina se demostró que toda transición necesita de gente experimentada, que ayude a los más jóvenes a sobrellevar el miedo escénico.

Rivales débiles

5. Durante los denominados microciclos, se pactaron compromisos ante rivales de poco monta, como Trinidad & Tobago y El Salvador. Es necesaria la contratación de un entrenador de primer nivel, que comience a trabajar con miras a la primera meta, la Copa América 2019.

Supuesta fuga en concentración

La noticia la dio a conocer el periodista Reinaldo Romero. “El partido ante #Argentina se lo empezó a perder entre la noche del viernes y la madrugada del sábado. @FEFecuador lo sabe”, escribió el comunicador.

Sin dar nombres, Romero hace referencia a la supuesta fuga de cinco jugadores que estaban concentrados en la Casa de la Selección. Uno de ellos fue titular ante Argentina, otro entró al cambio, dos estuvieron en la banca y el quinto vio el choque desde la tribuna.

EXPRESO indagó al respecto, pero las fuentes evitaron ahondar en el tema.

“Soy de un grupo que se manejó de buena forma, que estuvo a las órdenes del cuerpo técnico, por allí son situaciones que están saliendo a relucir. No tengo nada que decir”, comentó Carlos Feraud, uno de los convocados para estas dos últimas fechas.

Ningún otro jugador habló.

A LA CARTA