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Dos pájaros de un empate

Emelec e Independiente igualaron en el Capwell y juntos empiezan a despedirse de la etapa

19 jun 2017 / 00:01

La etapa se esfuma. Emelec e Independiente igualaron en el Capwell y le empiezan a decir adiós a la lucha por la primera etapa del campeonato nacional. Los azules -en una semana- pasaron de depender de ellos a tener que esperar otros resultados. Un camino muy complicado y un dos ganadores: Delfín y Barcelona.

El presagio estaba a favor de los eléctricos. Los guayaquileños que llegaron al Capwell recibieron a su equipo entre papelitos y cánticos, y sobre todo un voto de confianza hacia a Alfredo Arias, quien fue saludado con un fuerte aplauso.

Pero ese aplauso iba a transformarse en silbidos y descontento. Emelec tenía problemas desde la línea de salida y había una razón: Pedro Quiñónez tuvo un partido bajísimo. Pelotas que le rebotaban, pases que no llegaban a su destino y mala reacción ante la presión.

Independiente tenía totalmente contenido a Emelec. Lo dejaba avanzar hasta tres cuartos de cancha y luego los de Sangolquí eran una muralla.

Pero lo cierto es que los dueños de casa facilitaron el buen desempeño de la visita. Bruno Vides, intermitencia pura, por ratos aparecía en otros no. Marcos Mondaini jamás pudo finalizar una jugada de forma fortuita, y Ayrton Preciado lleno de destellos, pero que no eran suficientes.

Fernando Gaibor era el líder de los azules. Buscaba la pausa, daba pie a la jugada colectiva, pero que pocas veces tuvo fluidez por los otros rendimientos flojos en el equipo.

Esteban Dreer era de esos que se daba cuenta lo que sucedía, por eso cuando algún jugador de Independiente era tratado por los galenos del club, aprovechaba para dar órdenes porque el local estaba dejando escapar su oportunidad de pelear por la primera etapa.

Pero Arias y su charla de entretiempo dio un vuelco de 180 grados al trabajo de los eléctricos para el segundo tiempo.

El inicio del complemento tuvo a un Joao Rojas enchufado, buscando siempre asociarse con Preciado, Gaibor y Vides. La insistencia en el frente de ataque azul iba a tener su recompensa.

Emelec era dominador y podía ya forzar espacios en el trabajo defensivo de los visitantes. Y en una combinación entre Bagüí y Preciado, este último filtró un pase importantísimo que Rojas pudo capitalizar en el gol del empate.

Había tiempo y la gente eléctrica empujaba a su equipo desde las gradas. Tuvo oportunidades para remontar, sobre todo por juego aéreo. Primero fue Rojas, después dos veces la tuvo Pinillo, pero los testazos azules nunca llegaron a destino del arco de Adrián Bone. Eso sí, el gol que erró Preciado fue el de la etapa.

Emelec intentó hasta el final, pero los eléctricos fueron más espíritu que fútbol. Independiente jugó los últimos minutos esperando, como si el resultado fuese favorable. Un empate que baja el telón para los de Sangolquí, en su afán de coronar la etaoa, e hipoteca la chance de un Emelec, lleno de dudas.

A LA CARTA