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El incombustible corazón croata

Llegó a esta semifinal jugando dos prórrogas y ayer debió atravesar otra para encontrarse con la primer final mundial de su historia. Inglaterra no pudo sostener el 1-0 y jugará por el tercer puesto.

Rusia /
12 jul 2018 / 00:00

El cansancio acumulado parecía un factor determinante. Pero eso nunca lo será con Croacia, que tiene un enorme corazón como demostró ayer para hacer historia. Siempre por debajo, siempre remando a contracorriente, le dieron la vuelta a Inglaterra y disputarán su primera final de un mundial. La generación Luka Modric ya es leyenda, superando a la de Davor Suker 20 años después.

Lo sufrieron. Sobre todo porque Inglaterra no necesita demasiado para celebrar. Una falta cercana al área es celebrada por sus fanáticos como un tanto, conscientes de que nueve de los 12 goles anotados en este Mundial han sido de esta forma. Por eso los miles de hinchas situados detrás del arco que defendía Pickford en el primer tiempo festejaron la atropellada de Modric sobre Dele Alli a los nueve minutos.

Apenas se llegaba a los diez minutos, pero el nuevo Beckham, el joven jugador del Tottenham, Trippier, dibujó un excelente lanzamiento por encima de la barrera. Croacia, quizá atemorizada por la importancia de la cita, no conseguía soltarse. Henderson cubría bien la zona de Modric, achicaba la línea de tres inglesa y se apoderaba de la pelota en la mejor media hora que ha protagonizado el elenco inglés en Rusia.

Sin embargo, un error entre Maguire y Pickford, y que pudo aprovechar Rakitic, modificó el ritmo y metió el miedo en el cuerpo de los jóvenes chicos de Southgate, endebles ante cualquier contratiempo. Desde entonces, la cancha se desniveló hacia el área inglesa. Trippier y Young se olvidaron de ser carrileros y formaron una línea de cinco junto a Walker, Stones y Maguire para controlar las embestidas croatas.

El meta inglés titubeó, más allá de dos manos salvadoras, y pasó a sacarse la pelota de encima. Cada vez que la tenía buscaba en largo a Kane. Pero ya se sabe, cuanto más rápido va, antes vuelve. Lo sabe bien Stones, alumno de Guardiola, quien le recriminó varias veces al joven arquero, pero nada cambió.

Se conformaron demasiado pronto y Croacia nunca se rinde. Atacaba con pundonor y Perisic, con un remate con la plancha que pudo ser anulado por juego peligroso, igualó el cotejo y dejó un escenario favorable para los balcánicos. Pese a que venían de dos prórrogas ante Dinamarca y Rusia, acabaron atacando ante una Inglaterra que baldeaba el agua como podía mientras naufragaba.

Hubo que disputar un nuevo alargue. El segundo para los ingleses, el tercero para los chicos de Dalic, quienes no siente dolor o cansancio. Jugaron mordiendo, apretando los puños y luchando cada pelota. Así tocaron el cielo. Perisic ganó una pelota dividida a la que mayoría de futbolistas ni siquiera saltan, prolongó y Mandzukic definió como los mejores del mundo para clasificar a la final. Ya son historia de este pequeño pero luchador país.

Total alegría

Los hinchas croatas se quedaron una hora celebrando en los solitarios graderíos del Luzhniki su primera clasificación a una final del Mundial, su mayor logro fue en 1998 cuando quedaron terceros. Los ingleses también cantaron pese a la eliminación.

Reprochable

El defensor croata Rebic tuvo una actitud violenta en todas sus acciones durante su paso por el campo. Debió ser expulsado, pero el colegiado se equivocó y mostró una amarilla a Mandzukic, cuando la merecía Rebic por un codazo. Luego vio otra cartulina.

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