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Angie Palacios:“El triple oro es mi revancha del 2016”

La campeona mundial cambió Pastaza por Guayas y sueña en grande. Ahora es juvenil y quiere los Olímpicos

20 abr 2017 / 00:00

A Angie Palacios Dajomes le tocó madurar a la fuerza. De ser una niña que gustaba de las series televisivas, salir con sus amigos en su natal Shell (Pastaza) y comer maito (plato amazónico de pescado envuelto en hoja de bijao), pasó a convertirse en la pesista que hoy lleva sobre sus hombros la responsabilidad de ser considerada una de las nuevas joyas del deporte ecuatoriano tras el triple oro conseguido la semana pasada en los 69 kg del Mundial Prejuvenil de Pesas, en Tailandia. Todo eso a sus apenas 16 años.

La hermana de la también campeona Mundial Neisi Dajomes, sigue sus pasos al pie de la letra. Habla y destila ilusión. Con EXPRESO se confesó. Los dos oros que el año pasado obtuvo en el mismo Mundial Prejuvenil dejaron abierta una herida que al fin cerró. Hoy intenta adaptarse a su nueva vida en Guayaquil, donde está federada, lejos de su madre y amigos. Le está costando.

- ¿Qué cambió del Mundial pasado?

- Mejoré mi técnica, sobre todo en el envión, donde era bastante floja. Ahora fui más segura y totalmente concentrada. El año pasado solo gané en arranque y envión; en el total (218 kg) fui cuarta. Ahora me traje las 3 (220 kg). Era mi revancha.

- ¿Quién fue la primera persona con la que habló luego?

-Con Luis Zambrano, presidente de la Federación Ecuatoriana de Pesas e inmediatamente recibí un mensaje de Neisi, quien siempre estuvo viendo por televisión la prueba. Estaba muy orgullosa de mí.

- ¿Alguna vez tuvo que competir contra ella?

-Sí, el año pasado en el Mundial Juvenil de Giorgia. Estuvimos en la misma categoría (69 kg), ella fue oro y yo plata. Nunca hablamos de darnos ventaja o cosas así. Lo que ella siempre me repite es que salga a hacer lo mío y que dé lo mejor. Hoy, ella se cambió de categoría (75kg) para poder darme paso y coronar ambas.

- ¿Cómo entró a las pesas?

-Fue en el 2012, tenía 12 años. A pesar de lo que se pueda pensar, la iniciativa fue de mi hermano mayor que ya no entrena. Ahí entramos Neisi y yo. Antes solo había hecho atletismo, pero no conseguí nada en ese deporte. Acá, en las pesas, en el primer torneo (un campeonato nacional) quedé tercera, ahí me dije que este era mi lugar y que aquí debía quedarme.

- ¿Cree que llegó a su tope máximo de nivel?

-No. Me falta mucho. Cuando crea que llegué al 100 % perderé. Siempre se puede mejorar.

- ¿Cuál es su máximo sueño?

- Definitivamente ser campeona Olímpica... voy tras ello. Este año aspiro a ir a mis primeros Juegos Bolivarianos y cumplir todo el ciclo hasta Tokio 2020.

- ¿Qué sigue ahora?

- El próximo mes es el Panamericano Juvenil aquí en Guayaquil y como estoy federada ya por Guayas, no por Pastaza, entreno acá. Luego de eso viene el Mundial Juvenil, ya que el torneo de la semana pasada fue mi último Prejuvenil.

- ¿Cree que han sido muchos cambios en tan poco tiempo?

-Sí, demasiados, me estoy esforzando, pero es duro. Aquí estoy sola, allá (en Shell) tenía a mi familia y a mis amigos...

Angie no puede seguir y rompe en llanto. Se toma la cara y pide parar un momento la entrevista.

- ¿Cuándo habló con su mamá?

-La semana pasada estuve con ella. Le llevé las medallas que gané. En respuesta, me felicitó y dijo que está muy orgullosa de mí, que espera que yo pueda cumplir todos mis sueños. La pesista vuelve a llorar.

Recién en marzo llegué a radicarme a Guayaquil y voy poco a poco, pero me está costando. Neisi me dice que este esfuerzo que estoy haciendo haga que valga la pena.

A LA CARTA