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La sangre joven como antídoto

Millonarios en California se someten a polémicas transfusiones de sangre joven para frenar el envejecimiento.

18 feb 2018 / 00:00

Parece ficción, pero no lo es. En San Francisco hay una startup que está ofreciendo transfusiones de sangre de donantes jóvenes y sanos a personas mayores. Aunque ser millonario no es un requisito, desde luego ayuda, ya que cada transfusión cuesta $ 8.000.

Todo forma parte de una prueba clínica inicial en la que 100 pacientes han rejuvenecido su sangre con 2,5 litros de plasma procedentes de donantes jóvenes. Según informa la BBC Three, la edad media de los pacientes es de 60 años y los resultados son esperanzadores.

Jesse Karmazin, el fundador de esta startup llamada Ambrosia, basa sus suposiciones en estudios realizados durante los últimos 17 años que se han llevado a cabo en Standford y que han probado en ratones que las transfusiones de sangre de los más jóvenes a los mayores son efectivas en ciertos casos.

Trasladados a los humanos, los resultados mejorarían aspectos esenciales como la memoria, el aspecto físico, la diabetes o el corazón. Según Karmazin, aún no se puede decir que este tratamiento proporcionará la inmortalidad, “pero esencialmente se le acerca”.

La extraordinaria técnica se conoce como parabiosis y ahora es la base del trabajo de varias empresas emergentes en California, no solo Ambrosia, que quieren replicar esos efectos rejuvenecedores en humanos.

Uno de los curiosos de este método futurista es el multimillonario Peter Thiel, cofundador de PayPal, quien, según rumores, se gasta miles de dólares al año en recibir transfusiones de sangre de personas más jóvenes.

Para entender lo que está pasando, hay que remontarse al siglo XIX, cuando un científico francés de nombre Paul Bert hizo un descubrimiento fascinante y espantoso al mismo tiempo. Cosió parejas de roedores para que compartieran el flujo sanguíneo y observar luego los resultados. Los ratones más viejos empezaron a mostrar señales de rejuvenecimiento: mejor memoria, más agilidad y una cicatrización más rápida.

Buscar la inmortalidad es una aspiración humana, aunque no hay todavía ninguna investigación que indique que estamos cerca de alcanzarla o incluso de alargar mucho más la esperanza de vida.

¿Se ha cruzado el límite?

Lo que para el fundador de Ambrosia puede parecer algo sencillo, despierta recelo en la comunidad científica.

“Para mí va demasiado lejos experimentar con personas sanas y darles productos de plasma con la esperanza de que puedan vivir más”, señala Eric Verdin, presidente del Instituto Buck de Investigación sobre el Envejecimiento, situado en Silicon Valley.

“Hay muchos problemas potenciales asociados con el plasma, como virus y muchas otras cosas que no conocemos. Me preocupa que alguien de 40 o 50 años, sano, vaya a recibir el plasma de jóvenes. Yo, desde luego, no lo haría”, apunta el doctor.

“¿Por qué creen que tantas personas dan su propia sangre antes de entrar en el quirófano simplemente para evitar una transfusión de sangre ajena?”, pregunta.

“Hay tantas cosas que desconocemos en cuanto a lo que tiene la gente en la sangre, que yo no quisiera recibir la de otra persona, a no ser que fuera una situación de vida o muerte”, enfatiza Verdin, quien además no comparte que haya que pagar 8.000 dólares. ¿Usted los pagaría?

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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