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Crowdfunding

Un mundo donde la ayuda llega con los clics

09 mar 2017 / 00:01

El poder de la gente a través de la colaboración ‘online’, en masa, representa ahora una manera adicional de acceder al capital necesario para sacar adelante una idea, crear un producto, grabar un disco, pagar una operación, estudiar y hasta viajar de luna de miel a la China.

Antes, lograr estos fines sin tener todo el dinero en el bolsillo, dependía exclusivamente de los bancos o de algún prestamista conocido.

Kickstarter, Indiegogo, Gofundme, Ideame, Verkami y Ulule son solo seis plataformas de crowdfunding, de cientos, en las que cualquier ser humano puede jugar a la suerte con algún proyecto o necesidad.

¿Cómo funcionan? Estas herramientas permiten recolectar recursos de una comunidad en línea que aporta dinero a cambio de recompensas (puede ser una camiseta, un disco o cualquier versión del producto). En lo que respecta a las campañas sociales, sin duda, la recompensa no es material.

Cada una tiene sus cláusulas. Unas requieren de que el beneficiario tenga cuenta en Estados Unidos, otras no entregan el dinero si es que no se completa la meta económica con la que arranca la campaña, y todas exigen un pequeño porcentaje del monto recaudado gracias a los inversionistas.

Las claves para lograr el objetivo son varias. Desde una gran idea, un vídeo atractivo -para explicar la idea- y unas recompensas creativas, hasta un movimiento “sobrehumano” en las redes sociales. Sí, la viralización es muy importante.

En Ecuador este fenómeno no es ajeno. La semana pasada, por ejemplo, la campaña de un chef ecuatoriano que necesita una operación en el extranjero, llegó a la mayoría de muros de los usuarios de redes sociales. ¿El resultado? Superó la meta ($ 15.000) en menos de seis horas. Una semana después, ya ha pasado los $ 37.000.

También está el caso de Luz Pinos, una cantante cuencana que vivía en Guayaquil y ahora reside en Nueva York, quien obtuvo un poco más de su meta económica para grabar su primer álbum. Los inversionistas recibirán a cambio desde el disco autografiado y entradas a su primer concierto, hasta clases de canto personalizadas.

Un videojuego con diseño ecuatoriano también tuvo éxito. Gracias a un monto de 150 mil dólares ya se puede jugar desde una PC. Se trata de ‘Son of Nor’ y Ricardo Valenzuela, un guayaquileño que no llega ni a los 30 años, es la cuota nacional en el equipo.

Moi, una herramienta para el aprendizaje ‘inteligente’ y en línea, para niños, también tuvo sus logros en las plataformas de crowdfunding. Si bien no obtuvo el capital que necesitaba, logró ser vista por una entidad estatal que aportará en el desarrollo del proyecto.

Fuera del país los logros de esta forma de financiación tiene miles de aciertos, sobre todo en tecnología. Pebble, la marca de relojes inteligentes, es un ejemplo. Es más, los expertos aseguran que en esta área, el crowdfunding crecerá al menos siete veces hasta el 2020.

Entonces, con una buena idea o causa, un poco de suerte y viralización, el capital ya no es un obstáculo.

A LA CARTA