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El ‘asteroide calavera’ regresa este año

El cometa muerto pasará a 105 veces la distancia que hay entre la Tierra y la Luna.

21 ene 2018 / 00:00

A finales de este nuevo año, un pequeño objeto del Sistema Solar nos hará una segunda visita desde su descubrimiento hace casi tres años. Se trata del ‘2015 TB145’, pero que por razones evidentes también es conocido como el asteroide de Halloween o ‘el asteroide calavera’.

De hecho, si se le observa desde el ángulo adecuado, parece una calavera humana casi perfecta. Su tamaño es de entre 625 y 700 metros, su periodo de rotación ronda las tres horas bajo determinadas condiciones de iluminación y, su máxima aproximación a la Tierra se produjo durante su última visita, el 31 de octubre de 2015.

Ese día, el escalofriante asteroide pasó a 486.000 kilómetros de nosotros, es decir, 1,3 veces la distancia que nos separa de la Luna. El objeto se descubrió unos días antes -el 10 de octubre- desde Hawái con el telescopio Pan-STARRS.

La próxima visita, la de este año, será diferente. La pronunciada inclinación orbital del asteroide hará que no vuelva a pasar tan cerca -como la última vez- en los próximos 500 años, así que en noviembre, cruzará a 105 veces la distancia que hay entre la Tierra y la Luna.

El asteroide calavera es calificado en realidad como un cometa extinto que ha perdido sus compuestos volátiles tras numerosos pasos alrededor del Sol.

Gracias a las observaciones en el infrarrojo medio, tomadas desde el VLT, los autores pudieron detectar la emisión térmica del objeto. Con esta información y un modelo termofísico se pudieron conocer diversas propiedades del misterioso ‘2015 TB145’.

“Su inercia térmica (cantidad de calor que conserva y la velocidad con que lo absorbe o transfiere) es compatible con la de asteroides de tamaño similar”, afirman los especialistas.

En cuanto a la reflectividad o albedo de la superficie de este asteroide, es de alrededor del 5 o 6 por ciento, lo que significa que refleja entre un 5 o 6 por ciento de la luz que recibe del Sol. Por lo que en realidad es muy oscuro, solo un poco más reflectivo que el carbón.

Para conseguir estos datos, se utilizaron los radiotelescopios gigantes terrestres para hacer rebotar señales de radar en la roca esférica de unos 600 metros de diámetro en el telescopio de 100 metros del National Radio Astronomy del Observatory en Green Bank, Virginia Occidental (EE. UU.), lo que reveló zonas de la superficie del asteroide no vistas antes: puntos brillantes (quizá rocas), cavidades muy acusadas y otra serie de características.

Los investigadores confían en que obtendrán más datos del ‘2015 TB145’ en su próximo acercamiento a nuestro planeta, aunque pasará muy lejos.

El objeto ha despertado un enorme interés científico porque, según los expertos se trata de un ‘cometa extinto’ o ‘cometa muerto’, ya que en su fase final, los cometas se fragmentan y generan objetos sin actividad que se comportan como asteroides.

Actualmente, se encuentra a unas 3,2 unidades astronómicas de la Tierra (es decir, a 3,2 veces la distancia media Tierra-Sol) y tiene una magnitud de 26,2, lo que significa que solo es visible con grandes telescopios desde tierra o con telescopios espaciales.

La influencia gravitacional del asteroide es tan pequeña que no tendrá efectos detectables en la Luna, las placas tectónicas o las mareas de la Tierra.

2015

Pasó justo un 31 de octubre a 486.000 kilómetros de nosotros, 1,3 veces la distancia que nos separa de la Luna. Pero fue el 10 de ese mismo mes y año que fue descubierto con el Pan-STARRS.

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