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Vuelve el primer fugado de la gran corrupción

El regreso de Carlos Pareja Yannuzzelli abre una nueva etapa en la cruzada anticorrupción. Su entrega reafirma el quiebre en PAIS.

Quito /
12 ago 2017 / 00:00

Ha vuelto. El enemigo público número uno del correísmo regresó anoche al país, luego de 14 meses en condición de fugado, como el primer huido de la ola inacabable de corrupción que revolcó públicamente el término del anterior Gobierno.

Carlos Pareja Yannuzzelli, colaborador de alto nivel durante todo el régimen de Rafael Correa y devenido en prófugo buscado por la Interpol tras ser salpicado por los Papeles de Panamá que destaparon el caso Petroecuador, se entregó a la justicia ecuatoriana. Volvió a dar la cara, de manera breve y fuertemente escoltado por elementos del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), pasadas las 21:25, antes de ser llevado a la cárcel 4.

El anuncio de su retorno lo había hecho, vía Twitter, el presidente Lenín Moreno, anticipando la carga política que orbita alrededor de Capaya, como lo bautizó su círculo en Fiscalía. “La lucha contra la corrupción continúa”, anunció, antes de agradecer públicamente a José Serrano, titular de la Asamblea Nacional, por su rol como intermediario para hacer posible la entrega.

Y ya con Pareja en Ecuador, a su llegada al aeropuerto de Tababela, en Quito, Serrano explicó cómo se había dado la coordinación para sentar en el banquillo de los acusados (con rol de colaborador) a un hombre con probado conocimiento de los círculos de la corrupción, que poco dijo.

Fue “una especie de contacto”, explicó, que les contó que existía la voluntad de entregarse. Entonces la condición del Gobierno: que de parte de Capaya “no exista ningún condicionamiento, lo cual se ha cumplido (...) el señor Pareja Yannuzzelli está en manos de la justicia y de la Fiscalía”.

El intercambio público de saludos que desde el mediodía se dio entre Moreno y Serrano, deslinda a este último del numeroso grupo de indecisos que, en las filas de Alianza PAIS, contemplan la batalla entre el morenismo y el correísmo, sin ánimo de participación activa. Su respaldo a Moreno, a días de que se reinstale la Asamblea Nacional tras la vacancia legislativa, ahonda aún más la soledad del ala radical del oficialismo, ante la inminente agenda anunciada: la postura del Parlamento frente al vicepresidente sin funciones Jorge Glas.

Ese nombre y apellido es, tal vez, el más relacionado a Pareja Yannuzzelli: “Nada se hacía sin autorización de Jorge Glas”, repitió incesantemente durante la campaña electoral de este año, en una serie de entrevistas denostadas por el régimen. Hoy, lejos de los micrófonos y las cámaras, Capaya, según aseguran sus allegados, vuelve para mantener el discurso. Pero esta vez va a “agregar las pruebas” como lo requiere su anunciada figura de colaborador eficaz, un delator.

El expresidente Rafael Correa, en nerviosismo tuitero, dedicó una veintena de mensajes al asunto, criticando la entrega, la participación de Serrano, las condiciones, las intenciones; todo. A su lado, como de costumbre, cerró filas el ala dura, con la asambleísta de PAIS Marcela Aguiñaga a la cabeza, quien prometió, como presidenta de la Comisión de Justicia, convocar al fiscal general Carlos Baca Mancheno para rendir cuentas sobre el asunto.

Baca Mancheno, adelantado en la jugada, comunicó que Capaya no había suscrito ni solicitado la condición de delator y reafirmó que contra él pesan cinco sentencias y varios procesos abiertos, aunque reconoció que su entrega “permitirá el procesamiento y sanción de los actos delictivos en los que haya intervenido”.

La travesía de la aeronave

La aeronave de matrícula N7DR, modelo E55P, de la compañía Randolph Aviation, despegó a las 08:50 de la terminal aérea de Fort Lauderdale, del estado de Florida (Estados Unidos), con destino a Guayaquil.

El avión fue detectado por el radar de Puerto Cabezas en Nicaragua a las 11:10. Quince minutos después alcanzó el espacio aéreo panameño, que tardó 46 minutos en atravesar.

No hubo novedades en el plan de vuelo hasta que tenía unos diez minutos en el espacio aéreo colombiano. Fue cuando el piloto de la aeronave anunció problemas de despresurización y que debía aterrizar de emergencia en Panamá para solucionar el inconveniente técnico.

A partir de ese momento, la aeronave permaneció en la terminal de avionetas del aeropuerto de Tucumen, en Panamá.

Este Diario conoció que, a partir de ese momento, las torres de control de Quito y Guayaquil estuvieron a la expectativa del ingreso de esa aeronave al espacio aéreo ecuatoriano.

Sin embargo, el retorno se hizo en otra aeronave, una de matrícula HK4156. El presidente de la Asamblea, José Serrano y Carlos Pareja Yannuzzelli aterrizarían en el aeropuerto de Tababela, en Quito cerca e las 20:25. Demoraron unos 30 minutos en salir.

A LA CARTA