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Una relación tormentosa que terminó en muerte

Los celos habrían llevado al policía a asesinar a su exnovia. Ella salía con otro gendarme. Ella es velada en Daule; él en Guano

Guayas /
20 jun 2017 / 00:00

Édgar Romero - Patricia Oleas

En el corazón de Esther Aroca Hernández no cabe más dolor. La madre de la policía Geomayra Mariela Arévalo, asesinada supuestamente por su exnovio y también uniformado Wilson Gerardo Arévalo Colcha, recordaba con su cabeza recostada sobre el ataúd de su hija, los momentos felices que vivieron.

Esperaba con ansias que Geomayra volviera a su hogar, en la ciudadela Las Marianitas 5, en Daule, como se lo había prometido el pasado viernes cuando habló con ella por última vez por teléfono, pero dos balazos acabaron con su vida el sábado en la Escuela de Formación de Policías de la parroquia Atahualpa, Santa Elena.

Según su madre, Geomayra estaba separada hace seis meses del sospechoso (riobambeño), pero él no aceptaba la decisión y seguía molestándola. Ella tenía otro enamorado, que también era policía.

Jimmy Fray, quien es oriundo de Quito y también llegó al sepelio de su novia, recibió el apoyo de sus compañeros, quienes arribaron desde diferentes sectores del país.

El capitán Reiner Romero, subdirector de la Escuela de Policía de Guayaquil, también arribó al lugar junto a otros oficiales y personal de tropa para expresar sus condolencias a nombre de María Fernanda Tamayo, directora nacional de Educación de la institución, donde laboraba Geomayra.

Agentes del Comando de Daule colocaron una corona de flores frente al féretro cubierto con la bandera del Ecuador y adornado con la boina con la cual Arévalo, hace más de tres años, se incorporó de Policía Nacional.

El coronel Enrique Báez, jefe del Comando de la Policía de Daule, junto con uniformados de los cantones Santa Lucía y Nobol, también expresaron su solidaridad a los hermanos de su compañera fallecida.

Mientras en Daule se lloraba a Geomayra, en Guano al policía Wilson Arévalo Colcha, quien es el sospecho de asesinarla.

Según su hermana Gabriela, él salió el sábado de la casa. Dijo que viajaba a Santa Elena para visitar a su novia. Jamás imaginaron, dice su otro hermano Édison, que aquel viaje terminaría en tragedia. Ellos conocían a la joven, que había llegado varias veces a su casa y aseguran que era una pareja muy feliz.

A LA CARTA