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Los planes quedaron grabados

Cientos de horas de conversaciones del grupo de alias Guacho se interceptaron y grabaron. Los sospechosos se sentían vigilados y por teléfono usaban claves.

18 may 2018 / 00:00

Planificaciones de sicariatos, compromisos de pagos, pedidos de armas, de fotos, disposiciones para actuar, reclamos por incumplimiento, el atentado del cuartel policial. Los colaboradores de Walther Patricio Arízala, alias Guacho, coordinaban todo por teléfono.

Se sabían vigilados y hablaban en clave. Sus conversaciones, mensajes de WhatsApp y de texto, se registraron en ocho discos que están en la Fiscalía.

Al ser transcritos significaron no menos de 140 páginas que se recogen en la instrucción fiscal que investiga delincuencia organizada y terrorismo.

El fiscal Wilson Toainga investiga la destrucción del destacamento policial de San Lorenzo, en Esmeraldas, con un coche bomba el 27 de enero.

El peritaje que cumplieron al menos nueve analistas policiales en telecomunicaciones es a una veintena de números de teléfonos que ocupaban los colaboradores de Guacho.

En el informe, entre otras cosas, se registra la planificación del asesinato de un informante que habló del submarino.

El crimen, como reportó EXPRESO el miércoles, debía ser ejecutado en un funeral en San Lorenzo, pero fue frustrado por el grupo GEMA y Antimotines.

En el informe los interlocutores no tienen rostro, son voces con diálogos sobre situaciones cotidianas. Y la normalidad para ellos era lo que ocurría en San Lorenzo y que alguien había sido asesinado. La justificación para la muerte fue: “A uno cuando le dan es porque algo ha hecho, de por gusto no matan a nadie”. En los días siguientes hablaron de comprar 3.000 municiones para fusiles AR-15 y 5.56 y para fusiles de asalto 6.62, que se necesitaban de urgencia.

Para los interlocutores se trataba de negocios, hablaban del dinero que podrían conseguir.

Las alocuciones, los pocos detalles previos al ataque al destacamento policial también quedaron registradas. En primera instancia debía realizarse el 24 de enero en la madrugada, pero la detonación falló. Buscaron una casa para esconder el carro bomba. Pero tienen temores: “Pana, quién se va a hacer cargo de eso, escúcheme donde agarren eso van a investigar ahí”.

El día de la explosión a la 01:10 las comunicaciones son cortas. “Hasta aquí todo limpio”, “está limpio”, “en la principal hay un patrullero...”, “listo”, luego vino la explosión.

Tres días después las advertencias. La mamá de uno de ellos dice: “Que te cuides, que no andes saliendo mucho porque andan esos hombres tras de todos ustedes y vienen más y más policías”. Un día antes de ser apresados el grupo sospechoso del atentado habló de la detención de alias Cachi en Colombia. Dicen que no le relacionaron con Guacho. “Vea escúcheme dice que es la mano derecha de alias tal Guzmán Loera del Chapo...”.

La Fiscalía recibe tres versiones

Directivos de diario El Comercio acudieron ayer a la Fiscalía General a presentar sus versiones en el expediente que investiga el secuestro de los tres miembros del equipo periodístico asesinado posteriormente.

Carlos Mantilla, presidente ejecutivo del diario, dijo que fue una versión voluntaria y no dio detalles del proceso por tener el carácter de reservado.

John Merlo, a cargo del Mando Único de las Fuerzas Armadas en San Lorenzo, también acudió al llamado de la Fiscalía.

Dijo que fue llamado por el caso de los tres periodistas secuestrados y que fue consultado sobre las actividades que como Mando Único realizan las Fuerzas Armadas. Sobre quién dio el permiso para que los periodistas ingresen a Mataje, Merlo dijo que “ese tema lo maneja la Fiscalía”.

A LA CARTA