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A Espinosa se le cayó el show

El presidente de la Comisión de Educación quiso montar un careo entre el gerente y el exgerente de Yachay. El gerente, Jorge Martínez, no se presentó.

Quito /
16 sep 2017 / 00:01

“La verdad es que en la Asamblea tenemos mejor tecnología”. Lo dijo Augusto Espinosa, medio en broma, medio en serio, al constatar la precariedad y el mal equipamiento de la sala de sesiones de Yachay donde se reunió ayer la Comisión de Educación de la Asamblea, que él preside. Más tarde tuitearía un elogio a la “tecnología de punta” que encontró en su visita: prueba de que nada de lo que viera “en territorio”, como dice la jerga correísta, le haría cambiar de opinión sobre la excelencia del trabajo realizado en la pomposamente llamada Ciudad del Conocimiento.

Espinosa, que apenas la víspera se negó a tratar el tema en el Pleno con el argumento de “evitar un show”, había citado a su Comisión a sesionar en Yachay con el fin de montar el suyo propio. Para ello convocó por segunda vez al gerente de Yachay EP, Jorge Martínez, cuyo informe sobre el estado del proyecto habla de ineficiencia y posibles irregularidades. Lo hizo bajo la amenaza de llevarlo a juicio político en caso de nueva inasistencia; una advertencia que hizo reír al aludido, pues los gerentes de las empresas públicas no están sujetos a ese tipo de fiscalización.

Espinosa quería un careo, como se desprende de la lectura del orden del día: primero, el gerente Martínez tendría que presentar el informe que ya presentó el miércoles al presidente de la República y a los miembros de la misma Comisión. Luego, el exgerente Héctor Rodríguez le respondería. Martínez volvió a faltar, cinco de los miembros hicieron lo propio, incluidos algunos del bloque oficialista, y el show se vino abajo.

“Estaré dando explicaciones en todas las instancias en las que deba estar, pero este debate le corresponde a la Contraloría General del Estado”, dijo Martínez a este Diario. “Yo he cumplido con mi obligación: presentar un informe de situación al órgano competente, en este caso el directorio de la empresa. Lo hice el 8 de agosto”. Y no es que se niegue a comparecer ante la Comisión, explica. Lo que él no quiere (y aquí devuelve a Espinosa una buena cucharada de su propia sopa) es ser utilizado para “un show mediático”.

Sí comparecieron el exgerente Rodríguez y Héctor Perugachi, ingeniero responsable del consorcio ConEcuakor (Ecuador-Corea) que debía construir los cinco edificios inconclusos por fallas estructurales y cuyo contrato, por decisión de la nueva gerencia, será suspendido unilateralmente. Ambos dijeron exactamente lo que Espinosa viene repitiendo desde el miércoles: el problema es falta de liquidez. Y que, con los contratos complementarios correspondientes y unos 30 millones adicionales, podrían terminar la obra (cuyo avance es del 97 %) en 15 meses.

A Espinosa le convenció este razonamiento. Hizo votos para que no se suspenda el contrato con los constructores y seguramente encontró muy satisfactoria la explicación del exgerente: la culpa de todo la tiene “la tormenta perfecta que vivió la economía ecuatoriana”.

“Siempre estaré cien por ciento disponible -dijo Rodríguez para marcar la diferencia con su sucesor-, incluso arriesgando mi integridad personal, gracias a las amenazas de que he sido objeto por parte de los directivos de Yachay EP, porque no quieren que se sepan ciertas cosas”.

¿Qué cosas son esas? “Por ejemplo, que esta obra ya fue revisada por la Contraloría y se han cumplido todas las observaciones”. Conclusión: todo está bien en Yachay y el nuevo gerente debe ser fiscalizado. Entre su informe y el de su predecesor en el cargo, Espinosa parece haber elegido ya a quién creerle: a Carlos Pólit.

Perjuicios: la suma sigue

“Todos los días surgen novedades”, se sorprende el gerente Jorge Martínez. “Cuando presenté mi informe al directorio, el 8 de agosto, hablábamos de moras por 31 millones. Hasta la fecha ya suman 43 millones. Hay que preguntar al exgerente dónde están las inversiones”.

A LA CARTA