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Marcia Gillbert: “El Código de Ingenios fue una expropiación a la universidad privada”

En el gobierno anterior, las universidades privadas dijeron sentirse perseguidas y estereotipadas por el régimen, lo que se tradujo en la creación de leyes y organismos de control.

11 feb 2018 / 00:00

- ¿Hay un cambio en la actitud y la visión que este Gobierno tiene de la educación privada?

- Yo noto que hay una apertura, que hay un diálogo. Y que hay una escucha: no solo oyen, sino que sí escuchan. Intuyo una voluntad de modificación. Todavía no podemos decir que se hayan dado cambios importantes, ni definitivos ni definitorios en la política pública superior. Eso no se va a conseguir sino cuando modifiquen la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) y cuando modifiquen o eliminen -que sería mejor- el Código de Ingenios, que fue algo puesto a última hora y pegado con saliva a la LOES, que es particularmente perjudicial para la educación privada.

- ¿Qué parte del Código afecta a la universidad particular?

- El Código de Ingenios limita a la universidad privada, a sus promotores; y llega a ser tremendamente sancionador, al punto que los que hemos creído en una idea, los que hemos tratado de llevar a la práctica esa idea -hablo por la Universidad Casa Grande- ahora prácticamente teníamos que pedir disculpas por el solo hecho de existir, por el solo hecho de que los promotores que creyeron en esa universidad querían tener injerencia en ella. O sea, la LOES más Código de Ingenios, en realidad fue una expropiación de la universidad privada. Nunca se usó esa palabra, pero es lo que es.

- ¿Por qué?

- Porque si los promotores originales no podemos tener injerencia en su manejo, en su visión, en su misión; no podemos tener injerencia en su parte financiera, en sus presupuestos; no podemos tener injerencia en su gestión interna; no podemos ir al Consejo Universitario, donde están las máximas autoridades, a no ser que nos inviten, como una concesión; no podemos definir la orientación académica, las nuevas carreras... Entonces, digamos las cosas como son: fue una expropiación de la universidad privada. Con todo el daño que eso implica: perpetuar estereotipos. Fue muy duro.

- La Universidad Santa María, de Guayaquil anunció su cierre y lo atribuye a esa normativa.

- Es lamentable. Yo, como fundadora de la Universidad Ca Grande, les quiero expresar mi solidaridad, que ya lo he hecho en términos personales. Eso es una barbaridad. Imagínese que una universidad internacional del prestigio de la Santa María de Chile, una de las mejores de ese país, lleva años haciendo un seguimiento con la Santa María de Ecuador, ayudándole en sus mallas curriculares, ayudándole con sus profesores, han graduado a gente de primera, ahora se tienen que ir! (...) Resulta que ahora, con toda su experticia, la Universidad Santa María no puede entrar a opinar sobre la gestión. Y el grupo de aquí, que pone el dinero, tampoco. Si cierra la Santa María en forma definitiva será, como ha dicho Francisco Huerta, un empobrecimiento del tejido académico de este país. Guayaquil se empobrece y se empobrece el país. Y eso pasa por esas disposiciones.

- ¿Qué más puede pasar? ¿Pueden cerrar otras universidades?

- No me atrevería a decir eso porque los tiempos generan más optimismo, pero si persiste ese tal Código así como está, quiere decir no que se avecina nada, sino que continúan los tiempos difíciles. Han sido diez años de avances y retrocesos.

- ¿No ve nada positivo en la ley?

La LOES no en todo ha implicado un retroceso. Creo que ha obligado a las universidades a organizarse mejor; creo que las ha obligado a ponerse la vara más alta, sobre todo en el ámbito de la investigación; creo que nos ha hecho tomar más conciencia de la calidad. No creo que sea del todo negativo. Pero ya en el día a día, si pongo una balanza, creo que es más negativo que positivo.

- ¿Y qué hay de positivo en la presencia de la universidad privada? ¿Es posible visibilizarlo?

- En los últimos años una tercera parte de la matrícula mundial es de la universidad privada. En América Latina es más de la mitad. En Brasil, la mayoría es privada. Hay en Colombia, Costa Rica, Perú, en Chile. Y al lado de la existencia de la universidad privada se ha producido una revolución extraordinaria: es la primera vez que en forma masiva los quintiles más bajos de la población han ingresado a la universidad y eso se debe en parte a la irrupción de la universidad privada.

- El anterior gobierno destacaba ese hecho, pero lo atribuía a su política de educación pública...

- No. No. China, que es comunista, tiene universidades privadas. Esta cuestión de universidad pública versus privada es absurda, es pasada de moda.

- ¿Es realmente una mejor que otra? ¿Por qué se discute universidad pública versus universidad privada; y no universidad pública más universidad privada?

- Eso es lo que tenemos que hacer, tenemos que sumar. Porque todavía hay unos nostálgicos de las sociedades en blanco y negro, para quienes basta que sea privada para que tenga que ser satanizada; y basta que sea pública para que sea buena. Te voy a decir una cosa: hay universidades privadas buenas, malas y regulares; y hay universidades públicas buenas, malas y regulares. No está dado por la naturaleza de la universidad; está dado por su dinámica, por las motivaciones, etcétera. Los problemas de las públicas generalmente vienen por politización interna. Eso lleva a una baja calidad y un burocratismo brutal. Las que caen en eso. No todas han caído y en este país hay muy buenas universidades públicas como nuestra Politécnica (Espol), por ejemplo.

- ¿Y en las universidades privadas malas y regulares?

- Las privadas, cuando fallan, fallan porque se van mucho por el lado del negocio, sin aquilatar suficientemente la cuestión de calidad. Pero eso es una desviación. (...) Las universidades privadas tampoco es que son santitas. Por eso tiene que haber ciertas regulaciones macro del Estado. Pero no pueden ser alimentadas por el estereotipo. Si estás alimentado por el estereotipo tú vas a ir a buscar la confirmación de eso, y vas a tener tu capacidad crítica y perceptiva pervertida. En el gobierno anterior hubo gente que se manejaba con estereotipos. Además, para que puedas imponer un cambio desde las esferas públicas, tiene que haber algo muy importante: la autoridad moral. Para que vengas a decir qué hacer...

- ¿No los hubo? ¿Los hay ahora?

- Hay algunos, siempre han estado mezclados. Esas personas con autoridad moral, que las hubo, se dejaron arrastrar por el vendaval de odio, del estereotipo y el apurete de no mirar qué cosas buenas había. Y sí había cosas buenas en la universidad ecuatoriana.

A LA CARTA