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Marcelo Merlo Jaramillo: “La Contraloría y la Fiscalía están en deuda con el país”

23 dic 2016 / 00:00

El pago de sobornos por parte de la compañía Odebrecht se conoció en abril de este año en Brasil. Aquello hizo abrir investigaciones en todos los países donde operó la constructora brasileña.

- ¿Qué piensa de los actos de corrupción que salen a la luz?

- Este es un caso pequeño frente al monto de todas las contrataciones que se han hecho en casi 10 años del socialismo del siglo XXI (2006-2016).

- La década ganada, según el gobierno.

- Una década perdida. Tanto la Contraloría como la Fiscalía están en deuda con el país porque el 4 de abril ya anunciaron que iban a analizar todos los contratos firmados con Odebrecht y a investigar cuál era la situación patrimonial de los ejecutivos de las empresas que contrataron con Odebrecht. Da pena que sea el departamento de justicia de Estados Unidos el que diga que se trata de un monto de más de 33 millones de dólares que se han pagado como soborno a los contratantes.

- Todas las denuncias de corrupción han llegado de fuera.

- Lamentablemente, la corrupción está invadiendo el país. Hay corrupción electoral, administrativa, política, académica, sanitaria, mercantil, financiera, medioambiental, deportiva, corrupción vinculada con el crimen organizado, las transnacionales como el caso Odebrecht. Hay corrupción en la obra pública, en la construcción de carreteras, puentes, aeropuertos, refinerías, hidroeléctricas...

- ¿Considera que hay silencio de las autoridades en estos casos?

- Por eso yo concluyo que si queremos cambiar al Ecuador, tenemos que en las urnas, el 19 de febrero de 2017, votar por un cambio del sistema.

- ¿Por qué cree que fallan los órganos de control?

La legislación vigente está ayudando a propiciar la corrupción. Por ejemplo, se eliminó de la Ley de Contratación Pública el requisito de que el contralor y el procurador emitan informes técnicos previos a los contratos. Este modelo de revolución del siglo XXI, de concentración de poderes, lo que hace es generar un esquema de autoprotección. El control es el límite del poder, pero si al control lo debilitan desde el poder, que cambia las leyes a su favor, el país está desprotegido.

- ¿Qué se debe hacer?

- Personalmente, voy a plantear a la sociedad que la única forma de pescar a los corruptos es cortándoles el cordón umbilical, que es el testaferrismo. Los funcionarios que han robado no tienen a su nombre la plata, sino (a nombre) de parientes o amigos. Hay que crear una ley para la extinción del dominio, que tendría que partir de un nuevo sistema de declaración patrimonial. Estoy preparando una propuesta de ley.

- ¿Hay que cambiar la Constitución y las leyes?

- El presidente que sea electo, si no es Lenín Moreno, no tiene otra salida que convocar a una Asamblea Constituyente porque el gobierno actual ha dejado todo el esquema para que no se pueda hacer nada. Los miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social estarán hasta el 2019. También los jueces de la Corte Constitucional, que son los que deben dar el dictamen para una consulta popular y, simplemente, no lo darán.

- ¿Ecuador está con las manos atadas contra la corrupción?

- Por eso, la única salida es convocar a una Asamblea Nacional Constitucional. Ahí sí no se necesita dictamen de la Corte Constitucional.

A LA CARTA