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La Senain espió en el entorno de líderes opositores

Seguimientos especiales a destacados políticos. Sospechaba hasta de la biblioteca de Lasso.

Quito /
21 sep 2017 / 00:00

La existencia de partidos y movimientos de oposición, en un Estado democrático, es normal y necesaria. En el Estado correísta, sin embargo, era un problema de orden interno.

Para enfrentarlo, la Secretaría Nacional de Inteligencia (Senain) operó con sus informes de seguimiento puestos al servicio del partido de gobierno.

Documentos internos de ese organismo, a los que tuvo acceso este Diario, demuestran que la Senain espió en la Asamblea Nacional, mantuvo bajo vigilancia el entorno (personal, familiar y de negocios) de los opositores más destacados, rutinariamente emitía informes sobre alianzas y estrategias de la oposición, provincia por provincia, y pudo jugar un papel importante en la estrategia electoral del movimiento PAIS durante la campaña de 2013.

Y como la esencia del espionaje es la desconfianza, la Senain dirigió también su lupa fisgona hacia ciertas figuras del propio gobierno. ¿Con qué empresas y compañías tiene relación el hoy vicepresidente sin funciones Jorge Glas?

¿A dónde viajó, oficial o extraoficialmente, mientras era ministro de Sectores Estratégicos? ¿Qué propiedades ha comprado y ha vendido Gabriela Rivadeneira?

Esta información, que debiera ser auditada por Contraloría o investigada por la Fiscalía, la Senain la tiene desde hace años y ha sido periódicamente actualizada. Consta en un tipo de fichas denominado ‘Búsqueda 1’: el nivel más básico de información sobre un personaje.

En los papeles de la Senain hay documentos de ‘Búsqueda 1’ relacionados con Guillermo Lasso, Álvaro Noboa, Gilmar Gutiérrez, Carlos Vera, Inés Manzano, Carlos Mario Crespo... Decenas de personas críticas con el gobierno. Pero también están Jorge Glas, Richard Espinosa, Rolando Panchana...

Algunos fueron objeto de seguimientos especiales. Mauricio Rodas, por ejemplo.

La Senain fue su sombra durante sus primeros días en la Alcaldía de Quito, y emitía informes diarios sobre sus actividades, hora por hora. 31 de mayo: “Visitó junto a su esposa la Maratón del cuento, en el Itchimbía. Arribó a las 12h40 y se retiró a las 13h30. Leyó un cuento para los presentes, al igual que su esposa (...)

Se observó al periodista Bernardo Abad, de Teleamazonas, hacerle algunas ‘confidencias’ y acompañarlos durante buena parte del tiempo”.

A Guillermo Lasso le esculcaron hasta la sombra. En los papeles de la Senain hay organigramas sobre sus relaciones personales y profesionales; seguimientos de sus contactos internacionales, de sus fundaciones, de sus iniciativas sociales.

Puestos a sospechar, los policías políticos de la Senain sospechan hasta de “la ya amplia biblioteca” de su fundación Ecuador Libre, que “podría convertirse en una gran fuente de apoyo” para sus planes neoconservadores.

Hay también informes de la situación política provincial. Pura rutina: quién conversa con quién, qué alianzas se tejen, qué políticas del gobierno causan resistencia... Lo que en cualquier democracia es parte del normal juego político de los actores (por ejemplo, trazar estrategias) aparece en estos informes como una amenaza.

Por ejemplo, en el informe ‘Actores políticos y sociales de Guayas’, de 23 de abril de 2013, se alerta al gobierno sobre la posibilidad de que los grupos de oposición “sigan desarrollando estrategias” con el fin de “minar el prestigio del actual gobierno”.

En la Asamblea Nacional, la policía política de la Senain también mantuvo una vigilancia estricta. El ‘Informe de influencia del movimiento CREO en el CAL’, de 26 de junio de 2013, recomienda “dar seguimiento” al asambleísta José Ricardo Moncayo, nombrado miembro del Consejo Administrativo de la Legislatura en representación de ese partido.

El objetivo: “ver cuál es su estrategia y si va a tener ventajas o influir por ser vocal del CAL”.

Acciones de inteligencia policial financiadas con dinero público y con un solo beneficiario: el partido de gobierno. En ningún momento esto resulta tan claro como en las coyunturas electorales.

Todas las investigaciones y seguimientos de la Senain durante esos meses (ver recuadro) parecen tener como propósito recabar información que pueda servir al partido de gobierno para afinar sus estrategias.

Sin embargo, también altas figuras del correísmo fueron constantemente vigiladas. ¿A quién rendían cuentas los espías? ¿Quién manejaba toda esta información reservada?

Con fondos públicos

Espiar, una estrategia electoral

Mayo de 2013: las fuerzas políticas ingresan en un período de definiciones de cara a las elecciones seccionales de febrero del año siguiente. Y la policía política de la Senain arranca un amplio seguimiento del proceso en cada provincia del país, con el fin de verificar “los niveles de aceptación en la población y la lista de posibles candidatos”.

A partir de ese momento emitirá informes provinciales periódicos con información sobre alianzas, propuestas, estrategias, debilidades, perfiles de los protagonistas... Información recabada por un organismo público financiado por los contribuyentes y que solamente puede ser de utilidad para el partido de gobierno, al que directamente dirigen sus recomendaciones estratégicas.

Estos documentos trazan posibles escenarios: negativo, positivo y neutro. El positivo, en todos los casos, es que los resultados “den como ganadores a la mayoría de candidatos pertenecientes al movimiento PAIS”.

A LA CARTA