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La población de los cóndores no despega

A pesar de los esfuerzos para conservar a la especie símbolo, el número de ejemplares no aumenta. Contabilizados 104.

09 jul 2017 / 00:00

La conservación del cóndor andino, un ave de la que apenas quedan 104 unidades y que está en riesgo de extinción, se ha convertido en una prioridad para el país, que desde 2009 trata de evitar que ese emblemático animal desaparezca de su hábitat milenario.

“Estimamos que (la población actual) es de 104 cóndores, y no ha subido mucho (en los últimos años) porque para alcanzar la edad reproductiva deben pasar ocho desde que nacen”, dice Santiago Silva, director nacional de Biodiversidad del Ministerio de Ambiente.

Ecuador conmemoró el viernes el Día del Cóndor Andino, una jornada que fue establecida en 1991 para concienciar de los peligros que se ciernen sobre la emblemática ave, símbolo del escudo nacional del país.

Ave carroñera que se caracteriza por su gran tamaño, con hasta 3 metros de envergadura alar, el cóndor andino ha sufrido los embates de la acción humana en los últimos siglos, lo que en 2009 dio impulso a una campaña de conservación.

Silva explicó que el cóndor se ha visto afectado básicamente por “la destrucción de su hábitat” y también por un problema de “cacería y envenenamiento”.

“Había la equivocada creencia de que el cóndor atacaba a animales vivos, (cuando la realidad es que) el cóndor solamente ataca a becerros recién nacidos cuando no tiene disponible carroña. (Por ello) Los ganaderos los cazaban y envenenaban, pero es una práctica que hemos ido erradicando”, asevera el funcionario.

Hace dos años, el primer recuento nacional de la especie identificó 70 dormideros, donde se estima que habitaban entre 94 y 102 aves.

La iniciativa se desarrolló en 27 cantones (municipios) de once provincias, con la colaboración de 163 observadores, entre personal técnico, guardaparques y numerosos voluntarios, según el ministerio.

Pero las medidas adoptadas no parecen suficientes para garantizar la supervivencia a corto plazo de la especie en Ecuador, donde el nivel de alerta de extinción, según los criterios internacionales empleados, es de “peligro crítico”. A nivel regional, no obstante, es de “casi amenazado”.

“Es un animal característico de toda la región sudamericana. En Argentina es un ave muy especial y al ser andina es muy emblemática”, defiende.

Su población en Suramérica se distribuye desde el norte de Colombia y el oeste de Venezuela a lo largo de la cordillera andina en Ecuador, Perú y Bolivia, hasta Tierra de Fuego en Argentina y Chile.

A LA CARTA