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La objeción de conciencia, una vara cuestionada

Las sanciones no son por votos, dice Miguel Carvajal. Me expulsarán por denunciar la corrupción, según Christian Viteri

Quito /
04 ene 2017 / 00:02

La acusación sale de uno de sus integrantes, al menos hasta ahora. Según el oficialista Christian Viteri, Alianza PAIS era un movimiento ciudadano en sus orígenes, pero eso cambió en estos 10 años de estadía en el poder. Ahora, el movimiento de Gobierno “tiene dueño”.

Las afirmaciones del legislador por Guayas chocan con los estatutos de PAIS. El Código de Ética, por ejemplo, permite la libertad para la objeción de conciencia.

El principio, a decir del asambleísta cuestionado por el presidente Rafael Correa en la última sabatina, se aplica solo en determinados casos. Él está seguro que en su caso no será aplicado luego de votar en contra de la ley de Plusvalía. Viteri cree que luego del pedido de expulsión de Correa, la separación “se dará”.

Otro ejemplo de “oveja descarriada” al que no se le permitió la objeción de conciencia es Fernando Bustamante. Él se abstuvo de votar a favor de las enmiendas a la Constitución. Luego de ese episodio fue separado de la presidencia de la Comisión de Relaciones Internacionales y finalmente renunció.

Según Bustamante, se debe analizar ¿por qué Alianza PAIS tiene las mismas prácticas de la partidocracia que tanto ha criticado? Por ejemplo, sigue las órdenes del presidente de la República y no respeta la objeción de conciencia, subrayó a este Diario. “Es una lealtad de la época medieval, de las cruzadas, arcaica”, comentó.

Otra que se desvió del camino trazado ha sido Soledad Buendía. Ella aplastó el botón rojo en su computadora para decir no al Código del Ambiente. Pero la Comisión de Ética nunca la llamó para pedirle explicaciones.

¿Entonces, la objeción de conciencia se usa de manera discrecional? Según los líderes del oficialismo, las sanciones no se ejercen por la votación. En el caso de Viteri, por ejemplo, la penalidad tiene como motivación las expresiones públicas del legislador sobre la ley de Plusvalía.

Para ejercer la objeción de conciencia hay dos senderos: el primero salir del plenario y no votar, el segundo es no asistir a la Asamblea y enviar al alterno.

Raúl Tobar, de PAIS, dice que la instancia máxima del movimiento es el buró político, que norma y regulariza el desarrollo del proyecto político. “Si no se quiere votar a favor de una ley u otra, siempre se puede usar un instrumento”.

A LA CARTA