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La Asamblea perdió su agenda

La sesión plenaria fue suspendida por tercera ocasión en dos semanas. El intempestivo intento de reactivar la fiscalización del fiscal tampoco tuvo éxito.

Quito /
13 oct 2017 / 00:00

Los chicos entran al hemiciclo a la carrera, se diseminan entre los escaños, toman posesión de los escritorios y juegan a ser asambleístas con el ejemplo que han aprendido: parodiando discursos de vaciedad absoluta. Son las diez de la mañana del jueves. Aquí, a esta hora, debió instalarse una sesión plenaria donde la oposición, por enésima vez, intentaría colar los temas de debate político del momento. Pero como el debate político es demasiado riesgoso para el oficialismo, pues pone en evidencia sus indecisiones y sus rupturas internas, el presidente José Serrano decidió suspenderla. Ya van tres. Y el salón del Pleno está quedando para eso: visitas guiadas y juegos infantiles.

También se suspendió (esta vez no por las indecisiones del oficialismo sino por su precipitación) la comparecencia del fiscal Carlos Baca Mancheno ante las comisiones de Fiscalización y Justicia para informar sobre Odebrecht y Petroecuador.

La convocatoria había sido intempestiva. Baca Mancheno ya fue llamado en septiembre, junto con el contralor Pablo Celi, en un intento del bloque oficialista por fiscalizar a los fiscalizadores. No asistió. El miércoles, con el país pendiente del juicio de Odebrecht, que arranca el lunes, PAIS reactivó de pronto su llamado y citó al fiscal de un día para el otro. Quedó claro que la estrategia oficialista en el caso Glas tiene dos caras: de un lado, mantener congelada a la Asamblea con el argumento de que “hay que dejar que la justicia actúe”; del otro, no disimular la vigilancia de la parte acusadora.

La respuesta de Baca Mancheno era previsible: faltan tres días para arrancar la etapa preprocesal del caso Odebrecht, así que “el suscrito se encuentra en la actividad exclusiva y excluyente” de prepararlo. “Solicito se excuse mi comparecencia”.

Sin sesión plenaria y sin fiscal, la agenda legislativa de este jueves se evaporó en el aire y, por primera vez en esta legislatura, no hubo ninguna. Eso no significa que la Asamblea estuviera quieta. Hay algo que no se detiene: los intentos de PAIS por llegar a un acuerdo que impida su ruptura.

Ayer, una nueva reunión, esta vez de un disminuido bloque oficialista, tuvo lugar en el primer piso. No convocó a más de veinte legisladores: Silvia Salgado, Ximena Peña, Amapola Naranjo, Franklin Samaniego, Mauricio Proaño... Ningún peso pesado: ni Marcela Aguiñaga, ni Gabriela Rivadeneira, ni Daniel Mendoza, ninguno de los presidentes de comisiones importantes ni el propio José Serrano asistieron. Cuán bochornosa sería la situación que, cuando estaba por llegar el ministro de Trabajo, llamado para explicar sobre los despidos en la Vicepresidencia, terminaron por traer a una tropa de funcionarios y empleados legislativos para que hicieran bulto, llenaran el espacio y disimularan la precaria situación política del bloque.

La suspensión de la agenda por un día entorpeció los esfuerzos de la oposición por captar firmas de PAIS para el pedido de juicio político a Jorge Glas. Y el anuncio del plan económico de Lenín Moreno mantuvo a los asambleístas hablando de otra cosa. En los pisos altos, CREO y el PSC se reunían por separado. Los oficialistas que salían de la reunión repetían que “hay que dejar que la justicia actúe”. Y Doris Soliz, a la cabeza de una delegación de siete legisladores, viajaba rumbo a San Petersburgo a participar en una reunión interparlamentaria “con el objetivo de promover el pluralismo cultural y la paz a través del diálogo interreligioso e interétnico”. En fin, se ocupa de lo importante.

AP POR DENTRO

La paloma y el halcón

Daniel Mendoza entró ostensiblemente por el vestíbulo principal a la hora en que la reunión de su bloque estaba por terminar. Habló del plan económico y aseguró que la decisión sobre el caso Glas se tomará esta semana. No negó que el tema esté “torpedeando la actividad legislativa”. Según Sofía Espín, que sí asistió a la reunión, eso es “salirse de la línea partidista”.

A LA CARTA