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El inquilino difícil que ha gozado de varias ‘licencias’

Ecuador ha hecho varias advertencias a Assange para que no interfiera en otros países. Las tibias amonestaciones nunca fueron acatadas por el huésped.

Quito /
13 ene 2018 / 00:01

La balanza siempre se inclinó hacia el inquilino. La relación entre Julian Assange (asilado en la Embajada de Ecuador en Londres desde 2012) y las autoridades ecuatorianas no ha estado exenta de tensiones. Aunque al final, el director de Wikileaks ha llevado las de ganar.

Ni bien cumplido el año de concedido el asilo, en agosto de 2013, llegó la primera advertencia. El entonces presidente Rafael Correa fustigó a Assange por difundir un vídeo en el que se burlaba de los políticos australianos, en plena campaña electoral de ese país.

Sin embargo, la amonestación fue a medias. Assange pretendía ser candidato a legislador y “por elemental cortesía” el expresidente dijo que no le podía impedir serlo, pero que no se mofe de sus oponentes.

Esto, al parecer, dio a Assange la impresión de que siempre podría tensar aún más la cuerda frente a sus ‘caseros’. Y efectivamente así lo hizo.

Tres años después, la Cancillería ecuatoriana tuvo que aplicar una medida extrema: restringir a Assange el acceso a Internet en plena campaña electoral en Estados Unidos, en la que su fundación, Wikileaks, difundió información que perjudicaba a la aspirante demócrata, Hillary Clinton.

Con la llegada del presidente Lenín Moreno parecía que las cosas se pondrían cuesta arriba para Assange. A los pocos días de posesionado, el mandatario lo calificó como hacker y rompió la línea de su predecesor, que siempre lo llenó de elogios, pese a las tibias advertencias.

Moreno también consideraba que el activista australiano podría estar sobrepasando sus derechos como asilado y en septiembre pasado reveló que le pidieron que deje de opinar de política interna y externa.

Esto no detuvo a Assange para emitir sus criterios respecto al proceso independentista de Cataluña, en España, lo que le valió una nueva advertencia el 17 de diciembre, cuando ya tenía la naturalización ecuatoriana, aunque eso todavía era un secreto.

Varios actores sociales y políticos han cuestionado las razones por las que Assange habría gozado de estas licencias por más de cinco años.

Las autoridades ecuatorianas justifican la insistencia en el asilo argumentando que su vida estaría en peligro.

Los detalles

En campaña

En abril pasado, Assange escribió en Twitter que le daba 30 días al entonces candidato a la presidencia Guillermo Lasso para dejar el país. Luego dijo que era una broma. Moreno le pidió por primera vez no inmiscuirse en la política ecuatoriana.

Procesos

En mayo pasado se archivó en Suecia la causa por supuestos delitos sexuales que se abrió en contra del hacker australiano. Entonces, las autoridades ecuatorianas reclamaron a Londres que permita a Assange viajar hacia Quito. Dicho pedido no prosperó.

Acusación

A criterio de algunos exdiplomáticos, como Patricio Zuquilanda, actualmente no existirían factores de riesgo que pongan en peligro la vida de Assange. “Tampoco tiene una acusación formal en Estados Unidos. Esto es comprobado”, dijo.

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