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La gran ofensiva militar fronteriza será secreta

Patrullajes. Los tanques entrarán a Mataje. El aeropuerto se aísla para las operaciones.

14 abr 2018 / 00:00

El plan militar de una ofensiva total en la zona de frontera de Esmeraldas y Carchi con Colombia comenzó a ejecutarse ayer, inmediatamente después de que el presidente Lenín Moreno confirmara el crimen de los tres miembros del equipo periodístico de diario El Comercio.

La reanudación de las operaciones estaba supeditada a la espera de la prueba de vida de los secuestrados. Las doce horas de plazo otorgadas por el presidente Lenín Moreno se cumplieron ayer, a las 11:00, pero minutos antes ya se había dispuesto poner en marcha los planes trazados con antelación y afinados en las últimas horas.

El gran objetivo es la lucha contra el narcoterrorismo y la búsqueda y detención del ecuatoriano Walter Patricio Arizala, alias Guacho, y sus seguidores, responsable de los ocho narcoatentados en San Lorenzo y del asesinato de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, en la selva fronteriza.

El incremento de número de uniformados se irá dando conforme se ejecute la estrategia militar que comenzó a concretarse con el aislamiento del aeropuerto de Tachina, en Esmeraldas, para el aterrizaje de los aviones que transportarán a los efectivos militares desde los diversos puntos del país. La intención es mantener todas las operaciones en secreto.

Los mandos de las tres ramas de las Fuerzas Armadas iniciaron el día afinando las estrategias de rastrillo en una zona de frontera donde se suspendieron los patrullajes hace 20 días para dar espacio a una fallida negociación de liberación gubernamental, que incluye a la Fiscalía.

En Quito, el mando del Ejército dio la orden inmediata de que las patrullas de Fuerzas Especiales y demás unidades de élite, concentradas en el norte de San Lorenzo, retomarán los patrullajes reforzados en la boscosa zona de Mataje. El número de efectivos y los medios de transporte que se utilizarán también se mantendrán en reserva. Un oficial dijo a este Diario que la información se manejará con absoluta reserva.

La ofensiva incluye, además, la vigilancia de estructuras básicas de agua, luz y teléfono en toda la provincia de Esmeraldas, con el fin de evitar que sean el blanco de los narcoatentados como los diez registrados desde el 28 de enero pasado contra unidades policiales, militares y las patrullas.

En la Marina, los mandos también definieron la estrategia que seguirán los hombres de la Infantería de Marina que desde hace más de un mes han estado concentrándose y entrenándose en ofensiva militar contra la guerrilla y bandas criminales como la liderada por Guacho, quien perteneció a la columna guerrillera de las FARC Daniel Aldana, que operaba en el sur del departamento colombiano de Nariño, que limita con Esmeraldas y el noroccidente de Carchi.

Las operaciones militares ecuatorianas, más las que se ejecutarán en coordinación con la Policía Nacional en el control de las carreteras, recibirán el asesoramiento de expertos colombianos en la guerra de guerrillas. El apoyo militar y policial colombiano fue acordado ayer en Quito, en una reunión reservada, en la que participaron altos oficiales colombianos.

El apoyo a Ecuador, desde el lado ecuatoriano, también llegará con 3.000 hombres que iniciarán una ofensiva en la zona fronteriza contra Guacho y su grupo de disidentes que actúan camuflados entre la población civil.

Se espera también las asesorías de expertos de España, que fue ofrecida por ese Gobierno la semana pasada, entre ellas la protección de infraestructura.

Evacuación de poblaciones

La ofensiva militar en la provincia de Esmeraldas comenzó con la orden de retirar, de San Lorenzo, a todos los equipos periodísticos. Además, se pidió la salida de los habitantes de las comunidades asentadas en la zona donde comenzarán las operaciones a gran escala, en la búsqueda de Guacho y sus compinches, que se cree se mimetizan en una extensa zona selvática fronteriza, que está en manos de narcotraficantes.

Los pedidos de dejar las zonas de riesgo empezó la noche del jueves, mucho antes de que el presidente Lenín Moreno diera doce horas de plazo para la entrega de pruebas de vida de los secuestrados. Solo se esperaba la confirmación de un desenlace que los militares ya conocían.

Personal del Ministerio de Inclusión Económica y Social, la Secretaría de Gestión de Riesgos y la Gobernación de Esmeraldas se preparaban ayer para coordinar la atención de la avalancha de desplazados, entre ellos los pobladores de Mataje.

Hasta ayer, ninguna autoridad gubernamental había anunciado si había un plan de atención de desplazados.

A LA CARTA