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Las primeras cifras alientan a los próximos feriados

Playas, el único balneario de mar de Guayas, goza de días fructíferos, aunque hay descontrol en los precios. Los turistas regresan a Manabí, ya sin miedo

Guayas /
13 feb 2018 / 00:00

El carnaval baña con todo su beneficio económico al sector turístico del país. Aunque haya quienes afecten la imagen de ciertos lugares por su interés desmesurado en obtener ganancias duplicando los precios, las primeras cifras que se manejan sobre los resultados de este feriado entusiasman al sector.

Las cifras, a veces un tanto exageradas por los lugareños, son positivas, en todo caso.

En General Villamil (Playas), por ejemplo, el sábado ingresaron más de 5.000 vehículos y ayer hasta el mediodía llegó la misma cantidad; se espera que hasta hoy sumen unos 20.000 carros en todo el feriado, informó la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE).

La noche del lunes el tributo a la salsa concentró a más de 5.000 personas en el espectáculo que se montó en la arena al pie del malecón. La venta de bebidas alcohólicas, de las espumas de carnaval y las comidas rápidas marcaron la tendencia del consumo .

El amanecer del martes sorprendió a muchos “inquilinos del hotel playa” que dormían en la arena y carpas a falta de hospedaje o dinero, como lo reconoció Cristóbal Guim, que llego de Milagro con 6 amigos y tenía lo justo para comer. “No hay dónde hospedarse, todo está repleto”, confesó.

Las quejas no faltaron por los precios altos: una botella de agua costaba 1 dólar, un arroz marinero 8 dólares y en el mercado al marisco le subieron un dólar más al precio habitual por libra o por docena. Los taxistas no se quedaron atrás, una carrera de un dólar pasó a 2 o 3, esto pese al llamado que hicieron las autoridades por la radio local de que traten bien al turista para que vuelva.

Lo contrario ocurrió en las playas de Engabao, Data de Posorja y Puerto El Morro, que estaban llenas igual que sus comedores, pero donde se registró una mejor atención y precios justos, comentaron los propios playenses que visitan esos lugares.

Y Manabí también muestra números en azul. Bahía de Caráquez volvió a sentir la presencia de los visitantes de todo el país. “Desde la desgracia del 16 de abril del 2016 no teníamos tanta afluencia de turistas. Esta vez los hoteles se llenaron”, dijo alegre Julio Cañarte, servidor turístico de venta de comida de ese cantón.

La noche del domingo aproximadamente 120 mil personas coparon la avenida Malecón y El Murciélago. El tráfico vehicular se vio afectado por la multitud que acudió para presenciar el concierto del colombiano Silvestre Dangord.

Sin embargo, el incremento de precios de bebidas, platos de mariscos y otros servicios provocó molestias y quejas de los turistas en varios balnearios de estas costas manabitas.

“Tuve que pagar 15 dólares por un camotillo (pescado) frito en uno de estos restaurantes de Playita Mía, acá en Manta. Hace unos meses ese mismo plato tenía un valor de 8 dólares. El agua personal se vende hasta a un dólar en la playa, cuando esta no cuesta más de 0,30 centavos”, indicó Rosalía Machado, una turista de la provincia del Guayas, quien pidió a las autoridades respectivas controlar los precios, “porque lo que hacen es espantar al turista”.

Sin embargo, Ramiro Flores, uno de los expendedores de agua en la playa El Murciélago, de Manta, indicó que el producto que adquirieron días antes para expenderlo como ambulantes les llegó “con incremento de precio y eso se suma a una tasa” que debían cancelar a las autoridades municipales por el espacio.

Cuenca se queda vacía

Los cantones San Fernando, Girón, Gualaceo, Chordelég, Sígsig y Paute concentraron el turismo de la provincia de Azuay.

La variada agenda de actividades promovió la asistencia masiva de turistas. En Gualaceo, los grupos de danza de Colombia, Perú y Bolivia; y, en Paute los ‘Corsos de Carnaval’, llenaron las calles de público durante la mañana y tarde. Y en la noche fueron las orquestas las que amenizaron el baile masivo.

En San Fernando, el desfile de carros alegóricos y un show musical junto a la laguna de Busa congregó a cientos de familias.

En Girón fueron las cholas gironenses y algunos hombres vestidos de otavaleños, quienes lanzando espuma de carnaval pusieron en escena danzas y bailes en comunión al cosmos y al ritmo de la Banda de Pueblo de Girón.

Los platos típicos como el cuy con papas y mote pelado, el chancho hornado, el mote pata, la chicha y dulces fueron la delicia gastronómica de los cantones azuayos.

Ambato y Baños se reparten a los turistas en Tungurahua

“Vinimos a Tungurahua por el desfile de Ambato y esas muestras culturales con flores y frutas que son preciosas; pero no nos quedamos solo en Ambato, recorremos Pelileo y Baños”, contó Carlota Estrella, que llegó con cuatro integrantes de su familia desde el sábado en que inició el feriado.

Dos días han pasado en un hotel en Ambato y los dos días restantes se han hospedado en Pelileo, sitio que les queda estratégico para recorrer otros lugares.

Para los turistas conseguir un hotel en el centro de Ambato les ha resultado difícil porque todo ha estado copado, dicen. Lo confirma el empresario Alfonso Pérez, gerente del Hotel Emperador, quien asegura que sus clientes reservaron “hasta con cuatro meses de antelación; estamos llenos. Este feriado es el medidor de los otros que vendrán”.

Salomé Marín, gerenta del hotel Napoleón, también aseguró que están copados los cuatro días de feriado. Aunque aún no existe un balance general de las fiestas, según el Ministerio de Turismo en el año anterior en feriado de carnaval 6.470 de las 8.088 plazas de alojamiento de la provincia fueron ocupadas. Se espera que este año sea mejor.

La comparsa alegró el día de los quiteños

Desde la iglesia La Basílica, en Quito, salieron grupos de comparsas y músicos para encender un carnaval que intenta llevarse a lo cultural, inculcando el respeto a los demás, sin echar agua y jugar solo con espuma. Un grupo de músicos recibe un baño de espumas de parte de los espectadores.

A LA CARTA