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“Estamos en el umbral de los cambios”

13 mar 2016 / 00:12

Plantea a la comunicación como el octavo sentido. Pero aún en estos tiempos, hay quienes optan por el silencio.

Bueno, sigue pasando porque el ser humano tiene ciertos atavismos. En el mundo de hoy, el silencio no tiene sentido porque resta. No es neutro. En una sociedad tan hiperconectada, tan informada, en la que hay tanto ruido, tanta conversación, pretender resolver un problema de comunicación con silencio no tiene ningún sentido.

Bueno, ahora...

Claro, es que antes una noticia tapaba a otra.

Del otro lado, particularmente en el eje progresista sudamericano, se levanta la estrategia de la confrontación. ¿Usted plantea algo distinto?

Sí. Antes la política era confrontacional, y de vencedores y vencidos. Te venzo, vas a hacer lo que yo diga y voy a deshacer lo que tú hiciste. Esa ha sido la alternancia en el poder. Ahora las ideologías se difuminan un poco más. La política se vuelve colaborativa.

Es un buen momento para ser de centro.

El líder político no se diferencia del líder empresarial, que es un líder que suma y no es jerárquico; es un líder tolerante, dialogante, ético. Antes imponían una visión personal y eran más caudillos. No es casualidad: la sociedad está evolucionando. Lo vemos también en redes sociales, donde podemos expresarnos con mayor capacidad. Antes comunicar era sinónimo de informar; ahora es escuchar, entender el contexto y conversar.

Ahora los periodistas pasan la vida debatiendo cómo hacerle frente a lectores que escogen qué, cómo y cuándo se informan. Y lo hacen gratis. ¿Cuál es la clave?

Fíjate, yo no veo mucha amenaza. Creo que la información de calidad la vamos a seguir necesitando, creo que cambia la escenografía. Claro, la sociedad de hoy, lo has dicho, es la información cuando quiero, como quiero. Ya no es ‘tú me das’, sino ‘yo tomo’. Pero yo tomo pedazos de contenido que sean relevantes. Eso no lo veo como amenaza. Sí veo amenaza en lo último que decía: lo que es gratis no puede ser muy bueno. Y si es muy bueno tiene que costar más.

¿Difiere con Umberto Eco, cuando dijo que las redes dan voz a “legiones de idiotas”?

Sí.

Ve el vaso medio lleno.

Yo creo que la democracia consagra que cada persona tiene un voto y, pues, ahora cada persona tiene derecho a tomar la información que quiera. Al igual que pasa en la política, lo de ‘un hombre, un voto’, vale lo mismo un voto de un catedrático de Derecho Constitucional que alguien que no estudió.

Los riesgos de la democracia.

Sí, a veces tiene también sus agujeros. Que si vamos a aprobar el presupuesto general, ¿deberíamos decirle a la gente que vote el presupuesto? No lo creo. Pero es una contradicción del sistema.

A LA CARTA