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Entrevista a Ángel Sarzosa: “El general Castro tenía la obligación de decir la verdad”

Fue comandante de la Marina desde febrero hasta junio de 2016. El presidente lo relevó del mando por pedir la rectificación de una sabatina.

09 mar 2017 / 00:01

- Pérdida de seguridad en la cadena de custodia de las actas de las elecciones. ¿Por qué cree que ocurrió?

- Las Fuerzas Armadas han estado haciendo este proceso, no ahora, sino hace muchos años. Como ha dicho el general Luis Castro, lamentablemente el CNE, que tiene la responsabilidad del proceso, contrató a una empresa externa, lo que está por fuera de lo que manda la ley.

- ¿El papel de las Fuerzas Armadas quedó en entredicho?

- No es así. Su trabajo fue desarrollado de acuerdo a las instrucciones del CNE, de forma eficiente. Pero el proceso se hizo de una manera que el CNE tenía el control de lo que le convenía. En la carta enviada al jefe del Comando Conjunto, el contralmirante Darwin Jarrín tiene razón al hacerle ver que el proceso debe hacérselo como siempre y no como le conviene a cierto grupo que quiere manejar la votación.

- ¿Cree usted que debió relevarse del mando al general Luis Castro por exponer las fallas en las elecciones?

- El presidente tiene la potestad constitucional de cambiar a los comandantes generales. ¿De dónde nace el cambio? De los informes secretos del ministro de Defensa, quien pone la información que le conviene. Sus informes no pueden ser secretos para malinformar al presidente. El general Castro hizo lo que tenía que hacer. No es ningún pecado reunir a los consejos de generales y almirantes, porque son sus asesores. Él tenía la obligación de decir la verdad y si esa verdad no les gusta, eso ya es otra cosa.

- ¿Se está convirtiendo en un delito decir la verdad en Fuerzas Armadas?

- Lamentablemente, el señor presidente no tiene una buena información de su grupo de asesores. Los comandantes no podemos solapar y encubrir irregularidades o hechos que no estén bien. Y el presidente también se equivoca porque es de carne y hueso; no es Dios.

- ¿Qué tanto afecta a las Fuerzas Armadas la salida de altos oficiales con 35 y 40 años en la entidad, cuya formación le ha costado al Estado?

- Es pésimo. No le resto capacidad a los oficiales jóvenes, pero la experiencia la da la permanencia en la institución. Estos señores no saben el daño perverso que hacen. Tratan de tener gente joven que les haga caso, pero pierden el tiempo porque el elemento humano que hay en las Fuerzas Armadas está consciente de que no queremos a una Cuba o una Venezuela. Queremos un Ecuador libre y solidario con nuestros ciudadanos.

A LA CARTA