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El silencio del hombre que sabía demasiado

EXPRESO entrevistó en enero a Capaya en su clandestinidad de Miami. Presumió de datos para llevar la corrupción a una sola cabeza

Quito /
12 ago 2017 / 00:00

Carlos Pareja Yannuzzelli fue el primer huido, el primer cabo suelto y también el primer portador de los inquietantes enigmas en la gran corrupción, esa que sin quererlo se ligaba entre los paraísos fiscales de los Papeles de Panamá, la obra pública de Odebrecht y los negocios de Petroecuador para complicar todo en un país donde nunca pasaba nada.

Entre finales de enero y principios de febrero de este año dos periodistas de EXPRESO lo entrevistaron en su confortable clandestinidad de Miami. Carlos Pareja Yannuzzelli, conocido como Capaya en su mundo, ocupaba la suite de un lujoso hotel de Florida. De acuerdo con los partes policiales era entonces el hombre más buscado, pero quizá al tiempo el hombre menos apetecido de encontrar; rentaba más el ruido de su fuga que su colaboración en silencio sordo, como el que hacen las termitas cuando engullen.

Él debía sospechar esa impunidad porque lo delataban los detalles: un lujoso hotel en Florida no es lugar para encuentros furtivos. Tampoco la presencia esporádica de conserjes con mandados en la suite del encuentro, ni programar la cita en el barrio más artístico y concurrido de Miami. Capaya remataba el atrevimiento en la particularidad de su atuendo. En los puños de la camisa llevaba bordado el nombre: Carlos en el derecho, Pareja en el izquierdo; finuras impropias de alguien huido.

Contaba mucho, pero no mostraba nada. Y se adelantaba al ansia periodística con argumentos para entenderlo: “No voy a entregar a la prensa la llave de mi salvación”.

Fueron casi cinco horas de entrevista entre la luz y las tinieblas. El hombre que sabía demasiado estaba despejando, pese a su cerrazón, los caminos confluyentes de la podredumbre en la entonces vivida transparencia nacional: Odebrecht y Petroecuador atados sobre el mismo horizonte.

Carlos Pareja Yannuzzelli apuntó a la división de comercio internacional de Petroecuador, a los funcionarios enlazados entre la petrolera estatal y Odebrecht, a los directorios, a los administradores, a los fiscalizadores y a las comisiones que participaron en los contratos públicos. Y antes de asegurar: “Odebrecht es un juego de niños frente a Petroecuador”, trazó una línea de tiempo entre sus mandatos y la responsabilidad de otros cargos públicos en 10 años de correísmo como pista inequívoca para llegar al fondo de la verdad.

El huido Carlos Pareja trae ahora su llave en el avión que ayer le devolvió de Miami. Es un testigo capital para dirigir los procesos judiciales contra Odebrecht y Petroecuador hacia uno solo. “Ni un papel se movía sin la aprobación del jefe”, repitió y repitió durante la entrevista celebrada en su lujosa clandestinidad de Miami.

La salida del más buscado

Desde la clandestinidad se alineó con la teoría de los fiscalizadores como el exasambleísta Christian Viteri, quien acusó al entonces fiscal Galo Chiriboga de “permitir su salida”.

Carlos Pareja Yannuzzelli aseguró durante su entrevista haber recibido una llamada el 26 de septiembre de 2016 a su número celular. La llamada, aclararía después, fue del propio Chiriboga, quien negó la información. Tras ser alertado, Capaya asegura haberse reunido con el vicepresidente Jorge Glas, quien le pidió irse. Glas también niega esa acusación.

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