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Mangas, a salvo del Pleno

Se dividieron para votar y se unieron para dejar sin cuórum la sesión. Correístas y morenistas evitaron que el secretario presidencial comparezca a la Asamblea.

06 dic 2017 / 00:00

Eduardo Mangas, el secretario presidencial que fue pillado confesando inconveniencias, se salvó ayer de ser citado por el Pleno de la Asamblea para rendir cuentas. Una impecable maniobra de tijeras ejecutada al alimón por correístas y morenistas pateó la pelota hacia adelante y dejó la decisión en manos del presidente José Serrano, que ya vuelve de Rusia para hacerse cargo del asunto. Según Homero Castanier, el asambleísta de CREO que propuso la comparecencia, eso significa que la iniciativa dormirá el sueño de los justos. Con Serrano al otro lado del mundo y Soledad Buendía a cargo de la presidencia la idea podía prosperar. Ya no. Era ayer o nunca.

El orden del día fue, como se acostumbra en la actual legislatura, soporífero y políticamente insustancial: condecoraciones a artistas, una resolución para reconocer la importancia de Quito en la historia del Ecuador y dos convenios de cooperación con Rusia y Palestina. Serenata artística en exteriores y chiquillas con trajes decimonónicos preparando el balcón quiteño que escenificarían en el mezanine, completaban el paisaje.

Nomás había que esperar, como también es costumbre, que las propuestas de cambio del orden del día echaran alguna sal al guiso. La oposición, en especial CREO, lleva meses aplicando esa estrategia: ensayar propuestas de cambio del orden del día capaces de vulnerar las defensas de PAIS, indisponer a correístas contra morenistas y anotar un punto a su favor. Ayer lo lograron, para su eufórica satisfacción. Pero la alegría duró poco.

Primero falló Patricio Donoso. El asambleísta de CREO estaba seguro de que su propuesta para discutir la comparecencia de Carlos Ochoa, superintendente de Comunicación que el actual Gobierno heredó del anterior, contaría con el apoyo de los morenistas. Después de todo, no pocos de ellos han reconocido tras bastidores que el personaje de marras es un lastre indeseable. Pero no. A la hora de votar, correístas y morenistas, halcones y palomas, cuánticos y miembros del club del ático se unieron para defenderlo.

Entonces vino el turno de Homero Castanier. En tres minutos resumió las barbaridades vertidas por Eduardo Mangas en una charla cuya grabación se filtró a las redes, y pidió aprobar un llamado para que el funcionario se explique ante el Pleno. Mientras hablaba, las dos facciones de PAIS cabildeaban intensamente entre los escritorios. Ximena Peña, una de las cabezas visibles del morenismo, corrió hacia el escaño de Castanier y le rogó que retirara su propuesta. No terminaba ella de alejarse cuando Juan Lloret, correísta de los duros, se acercaba al asambleísta de CREO para, a nombre de Gabriela Rivadeneira y demás halcones, ofrecerle su apoyo.

Con votos de la oposición y el correísmo (72 de 112 presentes) la propuesta fue aprobada y se incluyó como último punto del orden del día. El festejo en el ala derecha del hemiciclo legislativo se desbordó por los pasillos y opacó por momentos a la serenata quiteña de la entrada. Entonces, cuando los asambleístas de la oposición, exultantes, trataban de identificar a quién más odian los correístas para llamarlo, ocurrió lo inesperado: el correísmo en pleno se puso de pie y abandonó el recinto.

Iban a la Corte Constitucional a cumplir una gestión relacionada con el trámite de la consulta popular. “Nos vamos a volver”, dijo con gracia Marcela Aguiñaga. El pelotón de asambleístas salvó a pie la escasa distancia que separa ambos edificios. En el camino les gritaron “borregos” desde una chiva y desaparecieron para siempre de esta historia. En el hemiciclo, los morenistas aprovecharon su oportunidad (¿fue concertada?) y también se fueron, dejando sin cuórum a la oposición atónita. Mangas había sido salvado hasta por quienes dicen odiarlo. Fin de la sesión. Viva Quito.

PAIS en fuga

LOS HECHOS EN TIEMPO REAL

Cristina Reyes (PSC), celular en la mano, filmó la fuga de los asambleístas de PAIS para sus seguidores del Twitter: “La sinvergüencería es grande”, comentaba más resignada que indignada. Mae Montaño (CREO), ya entre risas, la acompañó en la narración directa: “Ahí se va Silvia Salgado, cógela, cógela”...

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