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El 2019 ya empezó

La carrera por las elecciones seccionales no espera. Nebot ha prometido no postularse. La sucesión en Guayaquil asciende a prioridad uno. Cinco partidos disputarán el sillón de Olmedo.

21 abr 2017 / 00:00

La política no espera. El calendario electoral para las elecciones seccionales puede darse por inaugurado esta semana, recién fenecido el limbo por las presidenciales, cuando los principales partidos del país inician discusiones exploratorias con miras al 2019.

La joya mayor en disputa: la Alcaldía de Guayaquil, la ciudad más poblada del país, retenida por el socialcristianismo durante más de dos décadas. El anuncio anticipado de Jaime Nebot de ceder la posta luego de 19 años en el cargo, abre la vía a una pugna política sin precedentes.

A la carrera anticipada ya se apuntan cinco formaciones con oportunidad probada: el PSC, la Alianza PAIS, CREO, FE y Centro Democrático.

No será fácil. Antes de la disputa general, la mayoría de partidos deberán enfrentar una medición de fuerzas internas. Todos, salvo Centro Democrático. El movimiento naranja liderado por el hoy prefecto del Guayas Jimmy Jairala no registra competencia interna para él, la única boca política que ha confirmado con voz propia su intención de correr por el sillón de Olmedo. “Más adelante tenemos la legítima aspiración, incluso en lo personal, de una alcaldía de Guayaquil”, confesó durante su primera comparecencia ante la prensa después de las elecciones generales.

Las fuentes socialcristianas consultadas por EXPRESO mantienen dos nombres sin sorpresa en la lista de aspirantes con posibilidades: la excandidata presidencial Cynthia Viteri, a quien el partido intentará encargar el próximo mes, la presidencia nacional luego de que liderara el mejor resultado legislativo en 15 años; y la vicealcaldesa Doménica Tabacchi, considerada por muchos dentro una sucesora natural por su vinculación con las zonas de voto duro del PSC.

A su lado, los chicos nuevos del barrio. El resultado electoral de las generales es leído por la cúpula de CREO, que sostuvo reuniones sobre el tema esta semana según conoció este Diario, como la consolidación de “un electorado propio”. Ante ese escenario, dos perfiles se han proyectado anticipadamente a la contienda por diversas fuentes consultadas: el presidente nacional César Monge, encargado de la estructura territorial, y el líder empresarial Pablo Arosemena, apalancado en la opinión pública por sus propuestas al frente de la Cámara de Comercio de la ciudad.

En la orilla contraria, aún sin nombres esbozados se mantiene PAIS, fuerza política trascendental en la ciudad, que ha buscado fallidamente la alcaldía en las dos últimas contiendas. Al frente -hoy en la Asamblea- se mantienen los dos cuadros con más menciones en el interior del movimiento: la exaspirante al puesto, Viviana Bonilla, y la líder provincial verde flex Marcela Aguiñaga, crítica permanente de la administración de Nebot.

En clave de espera se mantiene aún FE, cuyo líder Dalo Bucaram no ha resuelto el dilema al que lo arrojaron las urnas en febrero: esperar al 2021 o ganar terreno en 2019, con el riesgo que asoma de una contienda a cinco puntos que limita las posibilidades de que el próximo alcalde de la ciudad repita siquiera de cerca los números de Nebot, por sobre el 60 %.

En una elección sin segunda vuelta el sillón de Olmedo podría ser ocupado por un nombre respaldado por menos de la mitad de los votantes.

Partido Social Cristiano

Dueño imbatible desde 1992, cuando el expresidente León Febres-Cordero destronó al roldosismo de la alcaldía de la ciudad. Desde 2000, Jaime Nebot ha sido el líder indiscutible del partido e incuestionable candidato al puesto. Su anunciado retiro no responde a la conyuntura legal: la enmienda constitucional de Alianza PAIS lo habilita para la reelección indefinida. Su salida abrirá las puertas a lo que esperan que sea una sucesión interna.

Alianza País

Desde que conquistó la Presidencia de la República, que aún retiene, ha intentado hacerse con el sillón de Olmedo. María de los Ángeles Duarte, uno de los cuadros más cercanos a Rafael Correa, lo intentó en 2009. Cuatro años más tarde, también fallidamente, lo hizo la joven Viviana Bonilla.

FE

Dalo Bucaram siempre fue consultado sobre lo mismo: ¿aspira a la Presidencia como catapulta para la Alcaldía? Él lo negó.

En su partido creen que el dilema no ha sido resuelto. Y que el regreso de su padre, Abdalá, podría arrojar nuevas luces sobre el futuro del joven político.

CREO

Consolidados en Guayaquil luego de siete años. El partido de Guillermo Lasso no ha corrido antes por la Alcaldía mayor del país. Su pacto con el socialcristianismo en 2013 para recibir el apoyo en la campaña presidencial alejó esas posibilidades en las seccionales de 2014. Hoy el partido no lo duda: asistirá a la contienda. Para ello tendrá que buscar entre sus cuadros, donde resaltan dos figuras del entorno más cercano a Lasso.

CD

No lograron colocar asambleístas en las elecciones generales. Pero Centro Democrático consideró, en el análisis post mortem de esa campaña, que había sembrado correctamente en el terreno político para las seccionales del 19. Allí será su líder quien vuelva a la papeleta.

¿Suma?

Inés Manzano, una abogada ambientalista que acompañó a Mauricio Rodas como binomio en 2013, es un cuadro con aspiraciones al sillón. La traba radica en la alianza que SUMA y CREO sostienen desde este año y que, de mantenerse, volvería ilógica una doble candidatura en el 2019.

¿Está Guayaquil condenada a ser Venecia si llueve?

Mucha agua debe correr antes del 2019. O estancarse. La lluvia del miércoles por la noche, como cada temporal, revive el debate sobre las inundaciones. EXPRESO consultó sobre el tema a los rostros que podrían intentar hacerse con la Alcaldía en 2019. Nadie coincide.

La vicealcaldesa Doménica Tabacchi ha defendido la gestión: “Se ha hecho mucho. Observemos el comportamiento posterior a la lluvia: las aguas drenan. Eso demuestra que las acciones son soluciones”, aseguró la número dos en referencia a las lluvias de los últimos días, que acumularon más agua en 24 horas de lo esperado en el resto del mes (más en la página 10).

La versión de Tabacchi coincide, evidentemente, con la postura oficial del Cabildo: “La inundación dura un par de horas. Todo baja después”, dijo a este Diario el vocero municipal Jorge Rodríguez.

El socialcristianismo ha apuntado históricamente a que sus esfuerzos se anulan si no existe dragado del río, competencia de la Prefectura.

El aludido, Jimmy Jairala, enumera los factores de las inundaciones, un destino del que -cree- Guayaquil no puede escapar: la obsolescencia de las redes de aguas lluvias, la basura en las alcantarillas y el dragado. “Si se suma esto a cuatro horas de lluvia y pleamar, no hay forma de que corra el agua”, dice.

No todos coinciden. Pablo Arosemena cree que el Guayaquil del mañana puede y debe superar esa “amenaza” si se piensa más allá de la ciudad. “Los guayaquileños debemos pensar en un verdadero Plan Integral Regional que comprenda a las 8 provincias que integran la cuenca del Pacífico y que pasan las mismas afectaciones”, asegura en referencia a su diagnóstico: un dragado necesario, un esfuerzo municipal y un auxilio del sector privado.

El fundador de FE, Dalo Bucaram, resuelve el dilema sin condescendencias: “Han hecho de Guayaquil una casa de caña con puerta de oro, donde los problemas se maquillan”. Bucaram cree que las inundaciones responden a una lógica “del castigo del voto: si votas por Nebot, hay obras, si no, no”. Y haciendo un guiño a su esencia simplifica la solución: “más que un alcalde con voluntad política, esto se arregla con un alcalde con corazón de pueblo”.

El 2019 ya empezó
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