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La Plaza de los Ponchos atrapa a los turistas

En Otavalo la feria se extiende por las calles aledañas. Europeos, norteamericanos y japoneses se impresionan con los textiles.

12 ene 2017 / 00:00

El sonido de las quenas y rondadores llama la atención de Byron Cevallos, de 26 años y oriundo de Quito, y de su amiga, la colombiana Laura Guerreros, de 24.

Mientras los dos amigos caminan por la calle Antonio José de Sucre de la ciudad de Otavalo, observan a Luis Enrique Terán afinar sus instrumentos musicales, que están expuestos en su pequeño puesto de ventas.

Se acercan al músico indígena proveniente de la comuna de Quinchuquí para que les explique cómo usarlos.

Byron Cevallos queda encantado por la facilidad con la que el vendedor entona las quenas y los rondadores.

La idea del comerciante es atraer a los compradores, pero también que conozcan el legado musical que han heredado de sus antepasados.

Es la primera vez que la pareja de amigos se traslada a la icónica Plaza de los Ponchos o Mercado Centenario, uno de los atractivos turísticos de Otavalo, en la provincia de Imbabura.

A 20 metros de distancia se encuentra Keitlyn Medina, de 24 años, y su amiga Colleen Narlock, de 25, de Los Ángeles, California (Estados Unidos). Llegaron al Ecuador hace unas semanas como maestras extranjeras y residen en el cantón Cayambe, provincia de Pichincha. Keitlyn cuenta que escucharon que en la plaza ofertan artesanías.

En los 10 minutos de recorrido que realizaron por los puestos de venta quedaron admiradas por la variedad de colores que observaron en las artesanías de madera, antigüedades, pinturas y productos textiles, entre otros. Lourdes Quinchiguango les ofertó tapices, chalinas y cobijas.

Las extranjeras se interesaron por el último producto hecho de lana alpaca y que tenía la imagen de una llama.

La vendedora comentó que los turistas visitan el lugar de lunes a sábado, pero este último día es cuando se recibe a miles de personas, especialmente de Estados Unidos, Canadá, Japón y países vecinos como Colombia y Perú.

Ese día la feria se extiende a las calles aledañas desde el parque Simón Bolívar, centro de la urbe. El paso vehicular está cerrado y el turista debe caminar unas siete cuadras hasta donde se ofertan los artículos de tagua, cuero, barro, tallados en piedra y madera, además de sombreros, sacos, chompas, etc.

Quintin Johnson llegó acompañado de su esposa Heidi, sus dos hijas Kira y Hannah, y su amiga alemana Nora. Todos son originarios del condado de Utah, EE. UU.

Alfonso Lema les enseñó prendas de algodón, como blusas y pantalones, que son bordados a mano. Kira optó por llevarse una blusa de color blanco. Lema explicó que el incremento de extranjeros se da en los meses de junio a agosto por la temporada de vacaciones. (F)

Venden y enseñan la música

La Plaza de los Ponchos atrapa a los turistas

Luis Terán enseña a tocar el instrumento a Byron Cevallos y explica a los visitantes que el producto es elaborado a mano. A ellos les imparte clases de música.

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