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El sismo ocultó daños previos en el sistema Carrizal-Chone

Un informe de la Contraloría estableció que el sistema de riego fue entregado con desperfectos. La obra, que costó $ 170 millones, está paralizada desde 2016.

15 feb 2018 / 00:00

Era un emblemático sistema de riego construido para poner fin a la sequía en el norte de Manabí. Kilómetros de tuberías que transportaban agua a 10.000 hectáreas productivas que desesperadamente la necesitaban. Pero el terremoto puso un abrupto fin al sueño.

Así, al menos, lo afirmaban la Secretaría Nacional del Agua (Senagua) y la Prefectura de la provincia. Pero un reciente informe de la Contraloría General de Estado determinó que el proyecto Carrizal-Chone nunca funcionó al 100 %. El sismo fue, más bien, la excusa perfecta para contabilizar entre los daños las fallas de funcionamiento que plagaban el sistema desde hacía tres años.

La construcción de Carrizal-Chone empezó en 2004. La primera fase, edificada por la constructora brasileña Odebrecht, costó $ 125 millones e incluyó la colocación del tronco principal de tuberías.

La segunda fase le supuso al Estado otros $ 45 millones y contempló la automatización del sistema de agua y la conexión con la represa La Esperanza. Sin embargo, el informe es claro: los desperfectos en las tuberías se producían con frecuencia, además de que nunca funcionó el sistema de automatización y sincronización de riego por el que se pagaron $ 373.744 y un adicional de $ 60.000. Tres reservorios de agua presentaron fallas y rupturas sin haber sido utilizados.

Y aunque los problemas fueron reportados por técnicos del Gobierno Provincial de Manabí un año antes del movimiento telúrico, las planillas fueron canceladas en su totalidad y los desperfectos permanecieron tal y como estaban.

El informe de Contraloría añade asimismo que Senagua conocía de los desperfectos y, pese a ello, la entrega oficial del proyecto se hizo incluso cuando 15 averías se encontraban en proceso de reparación.

El Consorcio E & G, responsable de la culminación del proyecto tras la expulsión de Odebrecht del país, respondió a la acusación con un inciso que luego los propios técnicos de la Prefectura de Manabí confirmaron: “La mayoría de los daños se han producido por defectos y mala calidad de la tubería”.

A su vez, Senagua contestó a la Contraloría aceptando que había daños que no correspondían al sismo. Sin embargo reiteraron que, legalmente, podían llevar a cabo la recepción definitiva, pues esta “no eximía al constructor de su responsabilidad por vicios ocultos, posteriores a la fecha de la recepción”.

En total el sistema, antes del sismo, funcionó al 60 % de su capacidad, indicaron los técnicos de la Prefectura de Manabí que constan en el informe. Hoy por hoy, los imponentes tubos de Carrizal-Chone se encuentran inertes, cubiertos de maleza, con roturas, formando un enorme conducto que cruza el paisaje manabita sin función alguna. Su reparación todavía no tiene fecha próxima. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que para reparar los daños (tanto los del sismo como los previos a este) se necesitarán $ 18 millones.

Al momento no hay sanciones administrativas. Senagua y la Prefectura de Manabí, que aún debe recibir de manera total el control sobre el sistema, prefieren no señalar culpables. Pero, eso sí, señaló esta última institución a Diario EXPRESO, lograron llevar algo de alegría a los campos. “Se habilitó un sistema de canales abiertos que irrigan 3.000 hectáreas de las 10.000 que cubría Carrizal”.

Los reservorios

La Contraloría establece que los tres reservorios de agua ‘Amarillo’, cuyo valor fue de $ 883.557, fueron entregados sin funcionar y con roturas que tenían que ser subsanadas por la constructora antes de pasar a manos del Estado. La factura total se canceló y estos nunca entraron en funcionamiento.

Las rupturas

Antes del terremoto de 2016 se registraron 16 rupturas a lo largo de las tuberías. La Contraloría halló que en varios puntos de la misma, tanto antes como después del sismo, también se encontraron tomas ilegales desde donde se filtraba agua. La tubería funcionaba a un máximo del 60 %.

La reparación

Según un informe de la Secretaría para la Reconstrucción, en la actualidad el sistema Carrizal Chone cuenta con numerosos daños en la tubería principal y sistemas adjuntos, en las válvulas de control en la represa La Esperanza, en los sistemas electrónicos y en las casetas de operación y mantenimiento.

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