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El viacrucis para dejar el catolicismo

Desafiliarse de la Iglesia toma tres años. El trámite debe pasar por las cortes. Los ateos piden que el proceso se simplifique

14 mar 2018 / 00:00

Abandonar el catolicismo se puede, pero el camino hacia la deserción está sembrado de obstáculos. Alexandra Valdivieso lo descubrió a punta de litigios judiciales.

La doctora quiteña inició el proceso hace más de dos años, convencida no solo de dejar la fe de nombre, sino de forma. “Envié una petición a la Conferencia Episcopal Ecuatoriana para que mi nombre y registro sea eliminado de la base de datos de bautizados de la Iglesia católica. Recibí una respuesta indicando que mi trámite no era válido”, narró.

Pero no era solo un pedido inaplicable, sino uno para el que no habían precedentes.

La figura, denominada como ‘apostasía’ entró en boga hace una década, y para cumplir con ella se necesita enviar una carta en la que se ‘dimita’ de la fe. Esta pasa por las cortes canónicas, pero para que los datos bautismales se eliminen, el proceso deberá también pasar por las cortes del hombre, en un trámite llamado ‘Habeas Data’.

La diligencia puede tardar hasta tres años, por lo que, muchos desisten. Así lo explica Gustavo la Mota, representante de la Asociación Ateísta del Ecuador. “Nosotros asesoramos a varias personas que querían desafiliarse formalmente de la Iglesia, pero nos detuvimos por las demoras y por los costos que implicaba”, explicó.

Para ellos, es más sencillo que, quienes busquen renunciar a su fe, lo hagan solo desde el plano espiritual y no legal. “La decisión de no creer es más que suficiente”, asegura.

El jurista Tito Yépez considera que el trámite para ateos, agnósticos y conversos debe facilitarse. “Es una cuestión de convicción, y debe ser accesible para quienes quieran hacerlo”.

Aún así, para la Iglesia, el trámite no garantiza que, en el plano espiritual, se pueda dejar de ser católico. El padre César Piechestein, vocero de la Arquidiócesis de Guayaquil explica que esto se debe al carácter imborrable del bautismo. “Un sacramento no se puede suprimir, no se borra ni en esta vida ni en la futura”, explicó.

Con él concuerda el padre Galo Labanda. “El bautismo simboliza que la persona es hijo de Dios, independientemente de si luego se bautiza en otra Iglesia”, estableció.

Para borrar esa huella no hay trámite vigente, es también cuestión de fe.

MTN-FGR

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Ateos a escondidas

En territorio musulmán, ser apóstata es penado con prisión o con la muerte. Sin embargo, el año pasado, la comunidad de exmusulmanes sumó un millón de miembros.

Ni trámites ni salidas

Los judíos tampoco cuentan con mecanismos que facilitan la salida de sus fieles. Según sus textos, esto es imposible, pues se nace judío e incluso quien se aleja de la fe se considera un creyente.

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