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Ecuador de luto por crimen narcoterrorista

Mediación. La Cruz Roja participaría en la recuperación de los cuerpos de los tres periodistas. La Iglesia también contribuirá.

Quito /
14 abr 2018 / 00:00

Un golpe al corazón. Javier, Efraín y Paúl, periodistas de diario El Comercio, se convirtieron en las nuevas víctimas de la ofensiva narcoterrorista que afecta al país. Sus muertes fueron confirmadas, la tarde de ayer, por el presidente Lenín Moreno, quien, además, declaró cuatro días de duelo nacional.

Ellos estuvieron secuestrados 19 días, presuntamente, por el grupo liderado por alias Guacho que, según los gobiernos de Ecuador y Colombia, está integrado por disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

“Lamentablemente tenemos información que confirma el asesinato de nuestros compatriotas”, dijo el presidente en el ECU-911. Lo anunció después de que concluyera el plazo de 12 horas que dio a los criminales para que entregaran una prueba de vida de los secuestrados.

El mandatario aseguró que el Gobierno (a pesar de la percepción general) hizo todos los esfuerzos para rescatar con vida al periodista Javier Ortega, de 32 años; al fotógrafo Paúl Rivas, de 45 años, y al conductor Efraín Segarra, de 60 años. Pero dijo que “se ha confirmado que estos criminales, parecería que nunca tuvieron la voluntad de entregarlos sanos y salvos”. Y añadió que “es muy probable que lo único que hayan querido es ganar tiempo”.

Ahora la respuesta a este acto criminal será, como anunció Moreno, contundente. Los dos gobiernos anunciaron el reinicio de las operaciones de seguridad en la frontera. Ecuador, además, movilizará sus tropas de élite. Cerca del mediodía, a través de las cámaras del ECU-911, ya fue posible verificar el ingreso de vehículos militares de la zona de Mataje. Precisamente, el sitio donde fueron secuestrados los periodistas.

En esta estrategia, Ecuador también le puso precio a la cabeza de alias Guacho: él está ahora encabezando la lista de los más buscados y se ofreció 100.000 dólares por cualquier información que permita su captura en Ecuador o Colombia. El vecino país subió la ‘apuesta’. En horas de la tarde, el mandatario Juan Manuel Santos anunció una recompensa de 400 millones de pesos (unos $ 147.000).

Estos anuncios sirvieron para confirmar algo que se había anunciado el jueves: Ecuador no acometerá en solitario la operación contra los grupos delictivos, Colombia puso a disposición todo su “poderío”, según Santos.

Ayer, hasta la sala de crisis del ECU-911 llegaron el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas; el comandante general de las Fuerzas Militares, Alberto Mejía, y el director de la Policía, Jorge Nieto. Vinieron por una orden expresa del primer mandatario de ese país. “Condenamos estos hechos deplorables. Por experiencia propia cuando los países trabajan juntos, los criminales siempre caen”, dijo en Twitter.

Los altos jefes policiales y militares de ambos países coordinaron acciones desde pasado el mediodía. Se reunieron con el presidente Moreno y luego con la cúpula policial y militar de Ecuador. Todo fue reservado.

La otra tarea pendiente es la recuperación de los cuerpos de los tres periodistas asesinados. La Cruz Roja Internacional abrió la posibilidad de una mediación. En un comunicado el Comité Internacional (CICR) informó que recibió el pedido de las autoridades ecuatorianas y colombianas así como de los familiares. Christoph Harnisch, jefe de la delegación en Colombia, aseguró que están a disposición de las partes para iniciar las acciones a facilitar la recuperación humanitaria.

Los secuestradores, aparentemente, estarían dispuestos a entregar los cuerpos pero con condiciones. Según un comunicado enviado a RCN de Colombia, y que está en verificación, quieren que organismos internacionales hagan el trámite. Otra opción de mediación es la Iglesia católica. Moreno comentó que una alta autoridad eclesiástica se ofreció para esa misión porque “había conocido en su niñez y juventud a alias Guacho”.

La jornada de ayer se caracterizó por una profunda tristeza. Moreno dijo que “estamos de luto pero, aseguró que “no vamos a dejarnos amedrentar”. Hizo un breve llamado a la unidad por la paz “insisto, unidos por la paz”.

También pidió que respeten el dolor de los familiares de los fallecidos. “Pero ya no están, ya no están con nosotros, no es suficiente presidente, ya es demasiado tarde”, le respondieron algunos periodistas en el ECU. Los familiares, ayer, guardaron silencio.

Guacho y su capacidad militar

Alias Guacho tiene una importante estructura con capacidad militar en la zona de frontera.

Tiene muchos seguidores colombianos y ecuatorianos.

Guacho es un terrorista que no respeta soberanía, vidas o principios éticos y morales, indica el general Pablo Aguirre, director de Inteligencia.

Pero ya se conoce cómo funciona su estructura delincuencial gracias a la colaboración de la Inteligencia de Colombia.

Lo que se buscará es llevarlo ante la justicia, insiste Aguirre.

Al ser un desertor, Guacho está ya entrenado y en reserva sigue capacitando a otros seguidores. Capturarlo será el objetivo y para el intercambio de información llegaron oficiales colombianos a Quito.

La fallida estrategia no logró salvar sus vidas

Todo se manejó por mensajes de Whatsapp. La Unidad Antisecuestros y Extorsión (Unase) de la Policía lo primero que hizo para comunicarse con los secuestradores de Javier, Paúl y Efraín fue abrir un canal de comunicación.

Lo hizo luego de recibir el 26 de marzo a las 17:00 una foto que demostraba que el equipo de El Comercio se encontraba en poder de alias Guacho, el disidente de las FARC vinculado a carteles de la droga que opera en el departamento de Nariño, en Colombia. Al día siguiente un equipo de Colombia se sumó a las investigaciones.

El primer requerimiento fue la liberación de tres detenidos el 12 de enero y procesados por tráfico de armas. Polivio Vinueza, de la Unase, explica que se hicieron los esfuerzos para cumplir con ese requerimiento. La tarea se coordinaba con la Fiscalía y la Judicatura.

Se contactó a los detenidos y uno de ellos en un vídeo enviado a alias Guacho reconocía los esfuerzos de las autoridades.

Para los secuestradores no fue suficiente y desde el 2 de abril hubo nuevas condiciones como la anulación del convenio antiterrorismo suscrito entre Colombia y Ecuador.

Vinueza reconoce que trataron de acoplarse pero, al no ser un secuestro extorsivo y alias Guacho al no tener estructura y ser su propio jefe cambiaba de idea a cada minuto.

Alias Guacho incumplió la negociación. A pesar de la apertura, él siguió haciendo atentados como el de la torre de transmisión de Viche, en Quinindé, Esmeraldas. Las comunicaciones no fueron fluidas, no se conectaba por más de 10 minutos. La última vez que lo hizo fue el 7 de abril.

La Policía ya tiene identificada la estructura de alias Guacho, señaló Pablo Aguirre, director de Inteligencia, pero reconoció que no es una amenaza convencional donde se conoce al enemigo.

Periodistas alzaron su voz de rechazo en Guayaquil

Dos pancartas gigantes con los rostros de los periodistas Paúl, Efraín y Javier, levantadas por las manos de un grupo de periodistas de diversos medios de comunicación, se flamearon a las 10:00 de ayer en la plaza San Francisco.

Giovanni Pinto, periodista de radio Élite, levantó su voz con coraje y expresó: “Señor ministro Navas, el clamor en las calles estaba en sus manos, y no hizo absolutamente nada”. También resaltó la acogida y unión de todos los medios, ante la situación.

Las voces de los comunicadores se fortificaron conforme llegaban miembros de otros colectivos sociales para apoyarlos, como el Frente de Dirigentes Populares del Guayas, la Asociación de Mujeres Abogadas del Guayas, miembros de la Arquidiócesis de Guayaquil, el Comité de Derechos Humanos y la Universidad de Guayaquil.

Aland Molestina, contralmirante de la Marina en servicio pasivo, fue contundente: “Los del Ministerio del Interior, si es que tienen vergüenza, deberían renunciar”. Opinó que el conflicto en la frontera norte ocurre por “la condición económica débil, en la que está Ecuador”.

Con la esperanza de que los periodistas estuviesen con vida, sin imaginar que más tarde el presidente de la República, Lenín Moreno, confirmaría sus asesinatos, los grupos citados gritaban al unísono: “Vivos los llevaron, vivos los queremos”.

Billy Navarrete, secretario ejecutivo del Comité Permanente de los Derechos Humanos, explicó que se debe priorizar el derecho a la justicia para “no dejar delitos en impunidad”. Además criticó que no se haya tomado en cuenta “los principios del derecho internacional que insta a los gobiernos a proteger a los periodistas para asegurar la libertad de expresión”, concluyó.

A continuación varios periodistas expresaron su apoyo colocando en el suelo sus instrumentos de trabajo: libretas, plumas, micrófonos y cámaras. Rodearon las herramientas periodísticas a manera de ritual y gritaron: “Nos faltan tres”.

Algunos comunicadores no pudieron contener las lágrimas durante el evento, sin dejar de emitir sus voces de protesta. Alexander García, periodista de diario El Comercio, manifestó su pesar por la situación que vivieron sus compañeros: “anímicamente estamos destrozados, pero no perdemos la esperanza. Pedimos al Gobierno que responda contundentemente ante el acto de estos delincuentes desalmados”, profirió.

Por su parte, Cristel Matute, decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Guayaquil, expresó: “Desde la facultad vamos a hacer algunos foros que nos permita abordar el conflicto en la frontera desde voces expertas”.

Las calles 9 de Octubre, Pedro Carbo y Pichincha fueron obstaculizadas brevemente por los protestantes para que escuchen su clamor.

A LA CARTA