martes, 25 abril 2017
01:27
h. Última Actualización

“Ahora es política de Estado pelearse con los medios”

Entrevista Alfonso Espinosa de los Monteros

Quito /
05 mar 2017 / 00:01

Histórico. Ecuavisa celebra sus 50 años de vida en medio de un acoso mediático, a decir del rostro del canal, Alfonso Espinosa de los Monteros. Él conversó con EXPRESO sobre el medio, el periodismo en el país y su incursión en el mundo de los memes y bromas en Internet.

- ¿Cómo evaluar los 50 años de Ecuavisa?

- Son 50 años muy importantes no solo para esta empresa sino para la vida del país, porque fuimos el primer canal que hizo periodismo televisado. Los otros dos canales solo leían periódicos. Ese era el noticiero. Nosotros recurríamos a las fuentes, teníamos contactos y generábamos y procesábamos la noticia. Costaba un dineral y era un desafío, pero ese era el propósito. En ese entonces Ecuavisa era un pequeño taller, como yo digo.

- ¿Cómo respondió la gente a un canal de televisión que generaba información?

- La respuesta fue fabulosa porque nos adelantábamos a la radio y al periódico. Para la gente fue una auténtica novedad porque teníamos hasta flash informativo. El periodismo televisado tomó fuerza, aunque teníamos limitaciones técnicas.

- ¿De qué manera trabajaban para producir dos noticieros al día?

- No teníamos cámara portátil. El noticiero era un libreto enorme con noticias leídas. Yo hablaba y no paraba hasta el corte comercial. Lo que tuvimos enseguida fue cámaras sin sonido. ¡Cubríamos la noticia con imágenes! Además, hacía entrevistas en vivo a las 13:00, pese a que las personas inicialmente se resistían.

- ¿Los personajes no querían aparecer en pantalla?

- Como anécdota: el doctor Raúl Clemente Huerta (político y ministro del gobierno de Carlos Julio Arosemena) tenía pánico a la cámara. Fue por poco tiempo, luego ya no tenía temor. Para nosotros fue un desafío tremendo y por eso nos convertimos en una escuela del periodismo televisado.

- ¿Ese rol les generó pugnas con los gobiernos de turno?

- Fue muy duro porque, por ejemplo, cubrimos la primera campaña electoral televisada, la de 1968 que ganó José María Velasco Ibarra. El último velasquismo. Ahí hicimos programas, entrevistas y mostramos pluralismo. Cultivamos las normas del buen periodismo desde el primer día. Yo tenía sobre mi escritorio una hoja en blanco donde tomaba datos de cosas conflictivas que debía afrontar sobre la marcha. Así tuvimos el primer código de ética en Ecuavisa.

- ¿Cómo se vivió el periodismo en tiempos de dictadura?

- Las dictaduras eran, se decía, ‘dictablandas’. Eran respetuosas con la prensa, aunque tuvimos problemas. Una vez fuimos clausurados. Con Velasco Ibarra incluso tuvimos que sacar el noticiero del aire. Hubo escándalos en el Banco Ecuatoriano de la Vivienda que al gobierno no le gustaron. Esto ocurrió en 1970 cuando Velasco se hizo dictador y sus dos grandes rivales eran el alcalde de Guayaquil, Pancho Huerta, y el prefecto de Guayas, Assad Bucaram. Primero los sacó de sus cargos y luego nos molestaba a nosotros. Hasta nos cercaron el canal con carros militares solo para amedrentar. Pero no había una escuela represiva como tenemos ahora con una ley. No estaba en la visión ideológica del gobierno prescindir de la prensa.

- ¿Qué pasó con Velasco Ibarra para motivar una salida del aire?

- Llegó un momento en el que no podíamos seguir. Decidimos sacar los informativos del aire de octubre a enero. La gente reaccionó y nos defendió. Eso duró hasta que Velasco nombró como ministro de Gobierno a Galo Martínez Merchán (fundador de Diario EXPRESO).

- ¿Cómo influyó la figura de Galo Martínez Merchán?

- Fue fundamental. Él se reunió con Javier Alvarado Roca (fundador de Ecuavisa) y le dijo que vuelva al aire porque el suceso era malo para el gobierno, el medio y para el país. Nos ofreció todas las garantías. Javier le pidió esas garantías por escrito y volvimos al aire.

- ¿Esa experiencia es comparable con otra época?

- No como ahora. Ahora es política de Estado pelearse con los medios porque Rafael Correa considera que somos un poder de facto. Los ataques y castigos son una estrategia. Por eso sacaron una ley tan inconsulta y totalmente fuera de foco.

- ¿Por más que incomodaban no estaba en planes acabar con la prensa?

- Claro. Nunca se les pasó por la mente hacer esto. Tanto que se hizo una Ley de Comunicación pero por presión de la Unión Nacional de Periodistas sobre los periodistas empíricos.

- ¿Ecuavisa tendría cinco décadas si en sus inicios hubiera existido una Ley de Comunicación como la actual?

- Yo creo que no. Porque la ley contempla sanciones elevadísimas que pueden quebrar a un medio de comunicación. Nosotros, felizmente, pudimos actuar. La dictadura nos dejó actuar. En el retorno a la constitucionalidad fue igual.

- De los 50 años que cumple Ecuavisa este mes, 10 años fueron bajo el régimen de Rafael Correa. ¿Cómo comparar los periodos y épocas?

- No tuvimos problemas para trabajar. En la dictadura tuvimos dos incidentes, pero no era una campaña contra los medios. Incluso Rodríguez Lara expidió una Ley de Comunicación que no era pecaminosa como la de ahora. Hemos trabajado y la prueba es que la democracia prevalece. La prensa tiene un rol fundamental en eso. El poder ha tenido que someterse a la crítica pública y al pensamiento de la gente. Tenemos una prensa pluralista y eso se ve en los periódicos, canales y radios. Los medios no han hecho de activistas políticos. Trabajamos bien hasta que llegó este gobierno.

- ¿Cuál es el principal problema actual?

- No solamente es la ley. Hay un permanente acosamiento. Cadenas para hablar mal de nosotros mismos en nuestros espacios es algo que no se ha visto jamás. En los medios de comunicación debe existir pluralismo e independencia.

- Tras las elecciones de febrero, ¿cuáles son los retos del periodismo y de Ecuavisa?

- Tenemos que seguir mejorando. Yo confío en que esta Ley de Comunicación llegue a ser revisada, por lo menos. Algunos hablan hasta de derogarla. Esperamos que eso se supere porque el periodismo es un ingrediente de la democracia y la democracia es un ingrediente del periodismo.

- ¿Cómo toma los memes con su imagen que circulan en las redes sociales?

- (Entre risas) Yo los tomo positivamente porque no son ofensivos. Hacen chistes por mi edad, pero ser viejo no es un delito. Si me dijeran ladrón, mentiroso o demagogo, como a otros personajes, sí me preocuparía porque algo estaría haciendo mal. Los memes, que veo con mis hijos, me mantienen en actualidad.

- ¿Qué edad tiene?

- En diciembre cumplí 75 años.

A LA CARTA